El Blog de Rafael DE LOMA

Y tú, ¿qué opinas de todo esto?

Echo de menos las entrevistas en los medios de comunicación. Quiero decir las buenas entrevistas. La información, cada vez más intensa y más atomizada, se desparrama en aluvión sobre los soportes convencionales o digitales y cubre con sus olas a los personajes a los que habría que entrevistar. No me refiero a los contactos ocasionales con protagonistas de los hechos (casi siempre políticos reiterativos y cansinos) ni a preguntas a salto de mata sobre temas puntuales. Hablo de la entrevista cara a cara, de la charla, de la conversación con personas “de carne” que tienen algo que decir.
Las echo de menos. Son la salsa de la información, las que dan sabor a los hechos y a las cosas noticiosas. De entre todas las formas que conocemos de generar o desarrollar noticias, considero la entrevista como la más directa y la más interesante. Es un género periodístico clásico, sugerente, agradecido y difícil de elaborar cuando ha de hacerse bien. No existe un solo método, una fórmula mágica, para tener éxito con una buena entrevista. Los grandes entrevistadores, como los buenos artistas, tienen su propia magia personal. Y quienes aspiran a ser grandes especialistas deben esforzarse en hallar esa rara habilidad. O inspirarse en los manuales clásicos. No es lo mismo, claro que no, hacer una entrevista en prensa escrita, en la que hay tiempo para la edición, que hacerla en directo en la radio o en la tele. Imprescindible: dar con el ritmo adecuado. Elemental: saber tomar notas. Importantísimo: documentarse previamente. Ideal: sazonar con chispitas de fino humor.
No estoy descontento del todo de la mayoría de entrevistas que llevo hechas en mi carrera periodística, desde que comencé en “El Faro” y en Radio Ceuta hasta mi paso por otros periódicos, revistas y emisoras, sin olvidarme de mi inolvidable “Sol de España”. Mi primera sección en Ceuta se titulaba “El hombre de la calle” y por ella pasaban, cada día, mujeres y hombres totalmente anónimos que siempre tenían algo de interés que contar. Por méritos de ellos que no míos, la sección tuvo un éxito espectacular. Solía acudir a la lectura de los grandes para aprender la especialidad. También sé lo que es cagarla por falta de concentración.
En la actualidad podría nombrar a algunos, pocos, magníficos entrevistadores de ciertos medios, pero temo olvidarme de otros. Sólo afirmo que escasean, quizá porque la tendencia informativa actual no es hablar de verdad con los personajes, sino pasar por encima de ellos y limitarse a enumerar datos escuetos y fríos. Otro día abundaré en este tema que, como todos los del Periodismo, me apasionan. Ahora sólo incido en el hecho incuestionable de la ausencia que noto en los medios.
En los casos en que hay que hablar con personajes, pareciera que interese mucho más un interrogatorio hostil, un acoso innecesario, que unas buenas preguntas; un asalto en una esquina que un diálogo sosegado. Se desprecia al personaje si en lugar de un famoso de medio pelo es científico, si en vez de un chipichanga es educador, si es un investigador y no un cantamañanas. Y no se dan cuenta de que nos impiden conocer trayectorias vitales ejemplares y noticias de importantísimos hallazgos sociales o descubrimientos científicos. Con buenas entrevistas periodísticas podríamos impregnarnos de valores éticos y humanitarios que desprenden grandes mujeres y hombres anónimos. Pero lo que ocurre es que investigadores, descubridores, grandes actores, creadores, se apartan temerosos de la Prensa ante la posibilidad de ser jibarizados o reducidos a grotescas caricaturas.
¡Qué escasez de grandes entrevistas como las que nos ha deparado la historia del Periodismo!
Y tú, querido amigo, lector, compañero, conocedor de películas como la del encuentro entre Frost y Nixon, ¿qué opinas de todo esto?
Debo insistir otra vez en la existencia de entrevistadores de calidad que nos descubren cada día a personajes ricos en matices humanos. Pero también ratifico que son los menos y que habitan casi en exclusiva en unos pocos e importantes medios, cuando lo lógico sería que el género de la entrevista se prodigara, ahora mas que nunca, necesitados como estamos de ideas, solidaridades, principios y referentes.

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