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Watergate: el recuerdo de una gran lección periodística

Días atrás se celebró, en el Brooklin Academy of Music, de Nueva York, un interesante reencuentro entre los protagonistas auténticos, y de ficción, del más grande de los casos periodísticos que registra la historia. Nunca el periodismo y el cine habían ido tan de la mano como en la narración del Caso Watergate que los unió a la perfección. Ya saben, aquella película (“Todos los hombres del Presidente”), surgida de aquel libro que, a su vez, contaba una historia real y apasionante, juntos en la pantalla Robert Redford (Bob Woodward), Dustin Hoffman (Carl Bernstein), un director, Alan J. Pakula, poniendo toda su alma en un trabajo de producción gigantesca, un “traslado” (desde la Costa Este hasta Los Angeles) de la redacción del “Washington Post”, reproducida en los estudios de Hollywood hasta en sus más mínimos detalles. Y cuatro Oscar como premio (uno de ellos para el actor Jason Robard, que encarnaba al mítico director del periódico Ben Bradlee).
Robert Redford, comprometido activista de las libertades, debatía a fondo los males del periodismo con Woodward y Bernstein, los periodistas que ganaron el Pulitzer con sus reportajes sobre el escándalo Watergate, que obligó al presidente Nixon a dimitir en 1974. Y salieron a relucir curiosidades tales como que el famoso actor, muy interesado en las primeras investigaciones, llamó en varias ocasiones a los dos periodistas pero éstos lo ignoraron porque no pensaron que era él quien realmente los llamaba.
Aquella investigación periodística, que duró dos años, sólo interesó al principio a los dos redactores del “Washington Post” y a su director, Ben Bradlee. Los demás periódicos rehuyeron el caso. Pero cuando surgieron las grandes revelaciones, la noticia fue perseguida por todos los medios, dentro y fuera de los Estados Unidos. Lo recuerdo muy bien. Por entonces, en el diario “Sol de España”, nos parecía aquello un imposible, al menos en nuestro país, en el que dominaba la censura.
Bob Woodward hace balance y cree que “nuestro trabajo se ha glamurizado y se han perdido las lecciones importantes”. Y añade: “El buen periodismo requiere esfuerzo, constancia y tiempo”. Bernstein, por su parte, critica que en el periodismo actual no hay mucha verificación de la verdad. “Por eso –afirma rotundo- Internet es tan confuso y hasta se imprimen los rumores. Hoy es difícil saber dónde buscar la verdad”.
Todos estuvieron de acuerdo en que en la época Bush hubo poco periodismo y mucho secretismo del gobierno, como en los tiempos de Nixon. Y también en que el buen periodismo se construye a base de mucho trabajo, teléfonos, bolígrafos, blocs de notas y mucha calle, muchas preguntas, mucha búsqueda de fuentes que confirmen los datos.
Leer la crónica de Barbara Celis en “El País” sobre este encuentro fue para mi una delicia. Me permito reproducir la fotografía de Elena Olivo en la que aparecen, de izquierda a derecha, Robert “Bob” Woodward, Carl Bernstein, Brian Lehrer (moderador) y Robert Redford. Un motivo para el recuerdo de una magnifica lección periodística.

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