Mis artistas invitados: Capítulo primero de Viaje a Japón por Rosa y Dani
En nuestra última aventura hemos visitado el lejano, extraño y curioso Japón. La idea predeterminada es la de pasear, ver, observar a otra cultura verdaderamente diferente, y comprobar cómo viven en uno de los países más avanzados del mundo.
Nuestra ruta: Málaga – París – Tokyo (Narita). En el avión, lo de siempre, comida muy básica, apenas sin espacio y con muchas horas por delante para leer la guía de rigor. Llegamos a Japón… y empezamos a alucinar.
El primer reto, hacernos entender. No fue muy difícil y conseguimos tomar el tren “alta velocidad” destino Tokyo ciudad, camino de Kyoto. Por fin llegamos, tras 24 horas de viaje, destrozados, pero… seguíamos alucinando.
Os dejo un video con algunas imágenes de Japón que esperamos os guste.
Una ducha rápida y unas risas observando el WC ¡con calefacción en la tapa y chorro a presión! Y ahora si, empezaba nuestro viaje.
Kyoto es distinto. Silencioso y limpio. Edificios altos, modernidad, pero también encontramos edificios viejos, medio en ruinas y con una apariencia no muy diferente a cualquiera de nuestras ciudades. Gente, mucha gente. En la calles, en las paradas de bus, taxis, por todos sitios. Si algo verdaderamente nos ha impactado de todo el viaje a Japón es la cantidad de gente que hay por todos sitios y a todas horas.
Paseamos, charlamos, miramos y… sí, es distinto. Es muy distinto a nosotros.
Paramos delante de lo que parece una sala de máquinas recreativas. La puerta automática se abre. No damos crédito a lo que vemos: infinidad de máquinas, una al lado de la otra, formando hileras interminables y gente, claro, mucha gente jugando. El ruido es auténticamente ensordecedor. Luces y sonido a raudales.
Kyoto es, en comparación a Tokyo, una ciudad tradicional y después de estar en Tokyo, efectivamente, te das cuenta de que esta afirmación es correcta. La gente es más normal, menos urbana, menos moderna. Tomamos el autobús, alertados por los desorbitados precios que parece que hay en Japón. Y… mucha gente, demasiada gente en los buses, no se puede respirar, hay que estar acostumbrado para soportar la presión. Nos damos cuenta de que si tomamos un taxi podía salirnos como céntimos de euro más que el bus (somos cuatro viajeros y la diferencia era insignificante). Por supuesto, abandonamos los buses, tras la experiencia de vivirlo, decidimos vivir la experiencia de ir en taxi.
Taxis en Japón: Vehículos normalmente grandes (parecido a los americanos de las pelis) con aparatos colgando por todos lados; radios, gps, relojes, dispensadores de tickets, más relojes, esferas, botones… como una nave espacial!. Las puertas se abren solas, con un resorte que activa el taxista, y lo mejor, lo más espectacular, son unos bonitos trapitos de crochet que cubre el salpicadero y los sillones. Si, si crochet como el de nuestra abuelita.
Hoy visita-excursión. Aprovechamos nuestro tiempo para ir a Nara un lugar muy curioso donde los bambis están en plena libertad. Un parque maravilloso en medio de la ciudad que no hay que obviar; un paseo en contacto con la naturaleza, versión urbanita.
Abandonamos nuestro espectacular hotel. Increible!. Construido dentro de la estación de tren y centro comercial a la vez. ¡Qué maravilla!

Ya estamos en Tokyo. Esto es otra cosa. Se huele, se ve, se siente. Carreteras a distintas alturas, trenes aéreos, pasos peatonales a la altura de una tercera planta…pero esto ya lo contaremos otro día.
Jo, que envidia. La verdad es que tiene pinta de ser espectacular, y sobre todo muy diferente al estilo de ciudad europea, no?
Muy buen artículo, y espero ansioso la segunda parte…
Y fantásticas las fotos.
Un abrazo.
Recuerdo claramente como a pesar de las 25 horas de viaje que llevábamos en el cuerpo echamos el resto y salimos un rato por la noche de Kyoto. ¡El silencio de la noche en comparación con el bullicio de la Málaga todavía me resulta sorprendente!
Me encanta el vídeo y cómo habéis relatado el viaje a Kioto.
Omedetou! (Enhorabuena)
Arigato
Un nipo-boquerón.
Me ha encantado, sobre todo el vídeo, gracias por compartirlo.Ya tengo ganas de ir…
Un beso
Si no me equivoco la primera foto pertenece al pabellón Dorado, del cual escribió Yukio Mishima una maravillosa novela que recomiendo.
Si el sueldo no sigue bajando y la vida subiendo, el año que viene pienso ir a Japón con mi mujer, euros mediante.
Perdonad que de el coñazo, pero mi fijación por la literatura japonesa a partir del periodo Meiji me hace recomendaros, si me permitís, otra novela ““Lo bello y lo triste”, de Yasunari Kawabata, ambientada en Kioto. Ya que habéis estado allí creo, que si no la habéis leído, podéis disfrutarla mucho.
saludos.