Vuelva usted Mañana

Un año después: gracias de nuevo, Andrés Iniesta

Crónicas Mundialistas. 18.-

Viendo de nuevo el partido y saboreándolo como se saborean los placeres más intensos de una vida, no puedo dejar de rememorar hoy el triunfo de España sobre Holanda en la final de los Mundiales de Fútbol de Sudáfrica hace un año, cuando Andrés Iniesta marcó su gol histórico, desatando la mayor alegría colectiva que se recuerda en nuestra vieja piel de toro y haciendo que un montón de millones de españoles vibráramos al unísono en uno de los instantes más prodigiosos que ha vivido este país, al menos desde que yo lo conozco.

Simbolizo en Andrés Iniesta, pero haciendo constar que el mérito es por igual de todos y cada uno de sus compañeros de selección, y del propio seleccionador, la más grande victoria jamás obtenida por el deporte español. Y estoy convencido de que el destino ha querido que el nombre que nunca se olvide sea el de Iniesta porque no sólo es un futbolista excepcional sino porque representa, en su vida profesional y en su vida personal, todos los valores que deben adornar al deportista perfecto: solidaridad, modestia, sencillez, entrega, honradez, abnegación. Y todo eso, siendo brillante, eficaz y espectacular en el terreno de juego.

Para quienes amamos el fútbol y hemos seguido pacientemente a nuestra selección, esperando vanamente, mundial tras mundial, que algún día hiciéramos algo especial, fue excepcional, indescriptible, la emoción que nos deparó el gol de Andrés Iniesta, momento que llevaremos siempre con nosotros como uno de los mejores recuerdos de nuestra existencia.

Puede que sea criticable que haya sido el fútbol el motivo que ha hecho salir más gente a la calle en toda la historia de España –sólo en Madrid más de un millón de personas-, en mayor número que ninguna de las manifestaciones políticas o sociales de las últimas décadas, y puede que lleven razón quienes piensan que se exagera sobre el fútbol, pero la verdad es la que es. Ningún otro motivo más que el fútbol ha podido regalarnos una felicidad colectiva tan impresionante, tan hermosa, tan explosiva, tan liberadora, a niños, a jóvenes y a viejos, a los de izquierda y a los de derecha, a los del centro y a los de los lados, a pobres y a ricos. Ningún otro motivo más que el fútbol nos ha unido bajo una bandera, sin banderías, y nos ha elevado la auto estima hasta hacernos sentir por vez primera, únicos y capaces.

Hoy he vuelto a sentir el mismo orgullo que experimenté hace un año, cuando me consideré coequipier de un equipo llamado “La Roja”, cuando salté del sillón, cuando oí, a los cuatro vientos, el grito de otras gentes como yo. Cuando Andrés Iniesta marcó aquel gol que nos redimió de tanta infelicidad y de tanta tristeza acumulada.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

También estoy en facebooky en la Radio…Y en twitter
Últimos comentarios Estradas recientes
Daniel Caro | Blog de Rafael DE LOMA