Vuelva usted Mañana

Telefónica: ¡qué vergüenza!

Un día el gobierno de turno privatizó a la Compañía Telefónica Nacional de España, la popular Telefónica, y, desde entonces, la empresa, dotada de las mejores infraestructuras creadas progresivamente por el Estado desde 1924, se ha dedicado a crecer y a multiplicarse hasta situarse como la quinta compañía de telecomunicaciones del mundo, una de nuestras multinacionales más rentables y expandidas por numerosos países. ¿El secreto del éxito?: quizá la herencia “gratis total” derivada del monopolio que disfrutó durante más de setenta años. La cuestión es que su consejo de administración se ha convertido en una fábrica de millonarios. Hasta ahí, todo “normal”, si se le puede llamar normal a una trayectoria comercial protagonizada por amiguetes de presidentes y por enchufismo de altos vuelos.

A fin de cuentas, un país como el nuestro que, desde que se ensombreció el vasto territorio imperial no había representado nada de nada por esos mundos de Dios, ha podido al fin presumir de tener grandes empresas que andan beneficiándose de pingües negocios por tierras de ultramar, sin usar lanzas, sin aniquilar razas, sin traernos sus tesoros en galeones, simplemente exportando y vendiendo tecnología.

Cuando uno ha contemplado, deambulando por avenidas de capitales sudamericanas, los impresionantes rascacielos con los logros de Telefónica y de sus múltiples y acreditadas marcas, uno se ha sentido pelín orgulloso de que le fueran tan bien las cosas a gente tan relevante, pero ahora, de pronto, uno siente vergüenza de la doble noticia que ha protagonizado esta ya gigantesca y productiva multinacional española. A saber:

Primera noticia: Telefónica despedirá al 20 por ciento de su plantilla. Inexplicable

Segunda noticia (horas después del anterior anuncio): Telefónica incentivará con 450 millones de euros a 1.900 directivos en los próximos cinco años.

Noticia complementaria: Telefónica logró en el último ejercicio los más altos beneficios jamás obtenidos en España. Inenarrable.

Sólo es posible reaccionar con exclamaciones contundentes ante unos hechos como éstos, teniendo en cuenta los tiempos que vivimos de paro galopante y de estrecheces y considerando las perspectivas inmejorables de la compañía: ¡Qué vergüenza de directivos! ¿Cómo puede haber gente tan descaradamente insolidaria, tan despreciativa?

Y lo peor de todo es que no sólo son los directivos de Telefónica quienes exhiben su avaricia públicamente. Hay otros muchos ejecutivos en la Banca, cuyo dinero ponemos los usuarios, que también se auto premian con “bonus” milonarios.

Es normal que Twitter eche chispas, es lógico que las redes sociales sean un rosario de indignaciones. Hay gente que incluso quiere borrarse. No me extraña. ¿Tan difícil es mantener un decoro mínimo ante la realidad angustiosa de millones de personas que no tienen trabajo?


(En la imagen, rascacielos de Telefónica -en forma de móvil- en Santiago de Chile.)

Una respuesta to “Telefónica: ¡qué vergüenza!”

  1. Conchi Cuevas dice:

    Querido amigo:

    El resto a vivir de las cloacas, con el visto bueno de nuestros representantes políticos. Es penoso, pero eso pasa en España.

    http://www.antartidablanca.blogspot.com/

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

También estoy en facebooky en la Radio…Y en twitter
Últimos comentarios Estradas recientes
Daniel Caro | Blog de Rafael DE LOMA