Creo en la existencia de dos tipos de periodistas: los que simplemente ejercen la profesión y los que, además de ejercerla, la aman. Bueno, hay más apartados que podríamos llamar de periodistas: allegados, diletantes, osados, huelebraguetas, trepas, pero esos ya se sabe lo que son. Por eso no los considero en ninguno de los dos grandes apartados.
Juan Cruz, de “El País”, es uno de los periodistas que adoran su oficio. Cree a ciegas en el Periodismo y lo demuestra en cada uno de los trabajos que hace: entrevistas, reportajes, artículos. Le podían acusar de parir más que una coneja, bendito sea él, pero no. Le acusan de ejercer una cruzada contra el periodismo digital porque rezuma devoción por los grandes maestros a los que está entrevistando en una serie para “El País”, todos ellos héroes y mitos de la Prensa escrita del siglo XX: Ben Bradlee (“Washington Post”), Harold Evans (“Sunday Times”), Eugenio Scalfari (“La República), Jean Daniel (“Le Monde”)… De todos, dice, ha aprendido, y ha ido quedándose con enseñanzas serias y también con frases definitorias.
En cierta ocasión académica, Scalfari decía, delante de él, a un grupo de alumnos de Periodismo: “Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”. La definición le llegó al alma a Juan Cruz quien hizo de ella, desde entonces, un emblema. Pero la repite tanto que algún destacado colega le recomendó que fuera sustituyéndola porque los tiempos cambian. La noticia salta en la calle y la recoge cualquiera y, con un móvil, la traslada, con texto e imágenes, a un diario digital. En un santiamén. “Todo el mundo -dice Juan Cruz- se siente titulado para contar lo que pasa… En el periodismo aún tradicional reina el desconcierto… Están cambiando el concepto del periodista…” Entonces, ¿qué ocurre, habría que preguntarse, si ya cualquiera es periodista? ¿Qué va a pasar con la Prensa clásica? Juan Cruz busca ansiosamente respuestas en los maestros entrevistados. Veinte años después de pronunciar su famosa definición, el propio Scalfari reconocía a Juan Cruz que, en efecto, el oficio hoy dia es otro distinto y no tiene mucho que ver con aquella frase. Por su parte, Jean Daniel (con casi 90 años) lo deja helado cuando le dice, mostrándole un ejemplar actual de “Le Monde”: “Un día, un periódico de papel será el suplemento de un sitio digital”. Harold Evans, en cambio, le alimenta la esperanza porque afirma que “por mucha frivolidad que le metan a las ruedas del oficio, no se podrá destruir la capacidad de investigación que tienen los periodistas, apoyados por sus medios.” La tormenta, afirma Evans, no se llevará por delante el oficio; al contrario, se están creando instrumentos y mecanismos que le dan al periodista una posibilidad omnisciente y una velocidad de conocimiento que nunca tuvo antes. Ben Bradlee, todavía explicando a sus visitas en el “Washington Post”, la apasionante aventura del “Caso Watergate”, se desmarca cuando Juan Cruz le pregunta por la que se nos ha venido encima con Internet: “No es mi tiempo, ¡por fortuna!” Tomás Eloy Martínez se le quejaba de la perniciosa ascendencia del amarillismo en el periodismo actual. Y, en fin, Juan Cruz, muestra satisfacción porque todos sus héroes entrevistados coincidían en que el periodismo ha conocido instrumentos muy diversos y ha sobrevivido a todos ellos, desde el telégrafo a la televisión y a la radio y al atex. Sobrevivirá también ahora. “Cambiará todo –afirma contundente- pero no puede cambiar el estilo. Un periodista es un periodista; hay políticos que ejercen el oficio; catedráticos que creen que lo ejercen, e incluso hay comunicadores (ahora ese es un término sobreabundante) que dicen ser periodistas. Pero no tienen el estilo”.
A mí también me pasa como a Juan Cruz, dicho con modestia: amo el Periodismo, con mayúsculas. Y creo en eso del estilo.