La muerte inesperada, el pasado dia 2, de Julián Sesmero, uno de los grandes periodistas malagueños, me ha entristecido y me ha hecho evocar una época ilusionante de la que él, junto a otros muchos queridos compañeros, formó parte esencial.
Cuando allá por la década de los setenta llegué a Málaga formando parte del equipo de “Sol de España”, descubrí la existencia de Radio Juventud, nacida de la espontaneidad de unos entusiastas pioneros y creada o inventada (en los primeros cincuenta) en la pequeña habitación de un domicilio particular malagueño, desde donde había iniciado sus emisiones por un rudimentario sistema de aficionados, y entonces supe en seguida que aquella dinámica emisora era en realidad una auténtica cantera, y tal vez una auténtica escuela, de excelentes locutores, radiofonistas, periodistas.
Desde sus orígenes artesanales, tan meritorios, hasta su profesionalización y adscripción a una red nacional (Cadena Azul de Radiodifusión), entraña misma del propio régimen, Radio Juventud, animada por profesionales vigorosos, dignos, entregados (mal pagados), malagueños hasta la médula, imaginativos, fue un referente para el pueblo en el aspecto lúdico que la censura de entonces no se atrevía a reprimir. Los programas de Radio Juventud eran seguidos masivamente y sus presentadores eran conocidos y reconocidos por la personalidad de sus voces. En la batalla diaria de ganar oyentes haciendo una tarea digna y de nivel, Radio Juventud competía comercialmente con Radio Popular, dirigida por el entusiasta Paco Fadón. Ambas emisoras eran algo más, mucho más que el programa de discos dedicados, seña identitaria común en la radio española de la época.
Desde el principio, “mi” periódico y la emisora sintonizaron en buenísima armonía. Más de media plantilla radiofónica participó en tareas redaccionales en el diario, incluída la hoy estrella televisiva María Teresa Campos (Mari Tere Campos, para los malagueños), pareja radiofónica por entonces del igualmente popular Diego Gómez. Tengo en la memoria alguna visita de Mari Tere a la primera redacción de “Sol” en Marbella para entregar los originales de su colaboración semanal, dedicada a la música popular.
No se ha valorado en toda su dimensión la importancia de Radio Juventud en la historia de la comunicación malagueña. Ni su papel como nexo de unión de un pueblo que adoraba aquellos micrófonos porque los emocionaba, los movilizaba y los divertía. Ni se ha dimensionado el rol que asumió en los momentos cruciales de la transición política en los que se alineó en la vanguardia del movimiento democrático. Málaga está en deuda con Radio Juventud y con la gente que la hizo posible.
En la trayectoria profesional de Sesmero hay hitos importantes logrados en los comienzos de su querida emisora. Luego, con el tiempo, y por el exhaustivo y brillante trabajo que desarrolló, su prestigio se extendería al periodismo escrito y a la historia de Málaga. Fuimos compañeros de una redacción memorable y, más que eso, fuimos amigos, a veces batallando en medios que competían fuertemente entre ellos. De apariencia seria, de carácter fuerte y voz grave, en cambio en la distancia corta era lo que solemos llamar un “cachondo mental”, alguien con gracia malagueña, inteligencia aguda y fina ironía. “De la mar el mero –decíamos- y de Málaga el Sesmero”. Sé que él y yo teníamos “feeling” porque cada vez que nos veíamos, desde que nos conocimos, todo empezaba y terminaba con una sonrisa campechana, abierta y compartida.
Julián Sesmero, pionero de aquella hermosa aventura y compañero ocasional mio de otra aventura singular, como fue la del diario “Sol de España”, ha despertado en mi los recuerdos de unos años muy vivos. Fue una etapa bonita en la que coincidimos en objetivos comunes de la profesión, él como presidente de la Asociación de la Prensa, yo como periodista asociado. Y como siempre ocurre, y no debiera ocurrir jamás, tiene que llegar el doloroso momento del final de una vida para que reaccionemos y nos apresuremos a realzar y conceder el razonable mérito a esa vida. No es justo que la gente buena, la gente brillante, se vaya de este mundo sin saber que otra mucha gente la ha querido y le ha reconocido su valía.
Mi homenaje y mi recuerdo personal al gran malagueño que fue Julián Sesmero Ruiz, periodista, escritor, historiador, académico, autor de varios libros, hijo adoptivo de Alhaurin de la Torre y magnífico ser humano. Y mi condolencia a sus familiares y a la inmensa legión de personas que le quisieron y le admiraron.
–
(Artículo publicado en “La Opinión de Málaga“, el dia 7 de junio 2011)