Siempre fui mitómano del cine, que es la cultura en la que me crié, primero en blanco y negro y luego en color y cinemascope. Tuve el mundo en mis manos en sesión contínua y vibré con mis héroes cuando cabalgaban por las praderas del lejano Oeste o cuando se jugaban la vida en persecuciones inolvidables a bordo de negros cochazos por las calles de Chicago o San Francisco. De hecho, el cine es una de mis dos frustraciones vocacionales.
Hasta que me hice mayor no fui consciente de la cantidad de cine que había visto en mi infancia ceutí. No hubo película que se proyectara en el Cervantes, en el Apolo o en el Africa que no viéramos en los días de estreno. Con mi padre y con mi hermano. Luego, en julio y agosto, volvíamos a verlas con el mismo entusiasmo a la luz de las estrellas en las maravillosas terrazas de verano.
Salíamos del cine embobados creyéndonos el personaje de la película, con la música aprendida y con el deseo incontenible de comernos el mundo, un mundo foráneo que conocíamos mucho mejor que el propio. Confieso que, merced al cine, supe antes y más cosas de Nueva York o de Los Angeles que de Madrid, capital que no conocí hasta cumplir los quince años.
Hoy día, cuando los canales temáticos de la tele me devuelven, con mucha frecuencia, títulos que ya tenía medio olvidados, no tardo ni dos segundos en recordar su argumento, su reparto y lo más esencial. Y me hace feliz regresar momentáneamente a la patria de la niñez, el ancho territorio por el que uno, desconocedor de la realidad adulta, caminaba ilusionado, confiado y protegido.
La noticia mala de esta mañana es que ha muerto un grande de Hollywood, un mito de los mios. El tiempo es cruel y, uno a uno, acaba con tus ídolos. Tuve la suerte de encontrarme con Tony Curtis, cara a cara, en un ascensor del Hotel My Fair de Londres hace unos diez ú once años. Casi me da algo. Fui evocando sucesivamente “Con faldas y a lo loco”, “El gran Houdini”, “Trapecio”, pero no me dio tiempo a más. Fue un cruce de miradas, un agradable esbozo de sonrisa y un educado “good morning!”.