Vuelva usted Mañana

Reformemos la Constitución, pero de verdad

Está visto y comprobado que estos señores y señoras –o sea, estas señorías-. no cuentan con nosotros para nada. Y menos aún cuando se trata de asuntos económicos. Aquí, quienes cuentan de verdad, quienes mandan, son los especuladores de los mercados y los amos del dinero. Ellos han tomado la decisión de que debe modificarse la Constitución –algo que parecía impensable, aunque estuviera pidiendo a gritos una actualización del sistema participativo- y los dos grandes partidos han obedecido la orden a ciegas y están aplicando el rodillo parlamentario contra la totalidad de las minorías. No sé hasta dónde puede llegar el acatamiento ni sé hasta dónde nos puede llevar.

El consenso, que duraba desde el año 1978, ha saltado por los aires. Y lo peor es que, una vez modificada la Carta Magna para obligar por ley a limitar el déficit público, se blindará aún más la posibilidad de volver a retocarla para reformas de muchísima mas enjundia. Si fuera un mal pensado, diría que todo esto es una maniobra para no tener que retocar la Constitución en los siguientes cincuenta años. A los dos grandes partidos les va de fábula que no haya listas abiertas, que la democracia se creara y permaneciera como una absoluta partitocracia, que la clase política –por cierto, la peor considerada por la ciudadanía, según encuestas serias- constituya un mundo aparte en el que, lejos de militar lo mejor de la sociedad, pululan siempre los mismos profesionales, hasta el punto de que es harto difícil encontrar diferencias ideológicas entre la gran derecha y la actual social democracia.

Los nacionalistas – a los que no voy a defender porque me parecen cortitos de vista y ventajistas- han salido de estampida del debate, aunque los quieran “convencer” con alguna mamandurria. Los de izquierda reniegan del consenso. Y el resto de minorías se une en el clamor de un referéndum… que no se celebrará. ¿Recuerdan? Todo por el pueblo, pero sin el pueblo, lema del despotismo ilustrado,aunque en este caso no sé, no sé, eso de ilustrado…

¿Qué cambios harías tú, lector, en nuestra Constitución si tuvieras la posibilidad de opinar? Yo, ya lo tengo dicho y escrito: listas abiertas y participación a tope de la ciudadanía, de forma directa. La Constitución no tiene porqué ser intocable. Y, por supuesto, si se toca que sea para cambios realmente trascendentales, no sólo para conformar a los dueños del puñetero sistema salvaje; ese sistema ultracapitalista que nos tiene hundidos en la miseria, metafórica y sicológicamente hablando. Hay que desoxidar la Ley de leyes, sí, pero para seguir avanzando libremente en paz y en progreso.

No es que no tengamos democracia, que la tenemos. Nunca, en realidad, fuimos los españoles más libres que ahora. Pero la libertad no debe ser estática, sino dinámica y progresista. Y eso requiere de actualización de las normas, de puesta al día, de participación de todos. No de unos pocos.

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