Vuelva usted Mañana

Querer ser periodista

Ando estos días atendiendo, y lo hago con especial empeño, a numerosos grupos de estudiantes de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga. Sus profesores les han encargado trabajos sobre la España periodística de la Transición y decidieron que había que entrevistar a algunos periodistas que, como yo, tuvimos la fortuna de desarrollar responsabilidades periodísticas en aquellos años. Los temarios varían dentro de un denominador común que es el tiempo predemocrático y la llegada de la etapa constitucional. Me preguntan cómo fueron los años de censura, se interesan por el tratamiento de la información política antes y después de la muerte de Franco, quieren saber de primera mano cómo se vivió en una redacción la muerte del dictador, me inquieren sobre el eco en la prensa española de grandes acontecimientos mundiales como el Mayo Francés, la Primavera de Praga, la Revolución de los Claveles, y sienten especial curiosidad por aquel espíritu periodístico del diario “Sol de España” de Málaga, que yo dirigí y del que tanto han oído hablar: la génesis de su fundación, su densa trayectoria, su traslado de Marbella a Málaga; aquellos, para mi, gloriosos quince años de periodismo vivo e ilusionante. Naturalmente, me resulta grato evocar ante estos incipientes informadores vivencias profesionales de unos lustros prodigiosos.
Está bien que estos futuros periodistas busquen testimonios directos para conocer un poco más del tiempo que precedió y siguió a la Constitución del 78; que se adentren en la intrahistoria de una época de enorme interés político y social, de la que tanto se sabe en acontecimientos, fechas y datos y de la que se borran o desdibujan los recuerdos de tantas dificultades cotidianas como las que teníamos que superar para informar correctamente. No está nada mal para su formación que sepan también cómo se hacían los periódicos antes de que surgieran las comodidades y facilidades de los ordenadores y la instantaneidad informativa de Internet, tecnología fabulosa que ellos disfrutan prácticamente desde que nacieron.
Me satisface encontrarme con gente entusiasta que sacrifica puentes festivos para hacer un buen trabajo, algo realmente meritorio a esas edades. Se ve que, en general, les gusta ser periodistas, por más que les hablo de que este es un oficio duro que sólo te transportará a la realización personal si te gusta, porque como no sea lo tuyo, lo pasarás horrible. Sonríen ante la perspectiva, y hasta hay quien se queda un poco pillado, pero es bueno que tomen conciencia de que un buen fontanero es mil veces más feliz que un mal periodista.
Tengo que proponerle a mi amigo Juan Antonio García Galindo, decano de Ciencias de la Comunicación de la UMA, excelente conocedor de la Prensa, que impulse al máximo el contacto directo y frecuente de los alumnos con los medios de comunicación y que facilite su acercamiento al quehacer diario de los profesionales. Sin duda, les complementará su formación universitaria. Y les abrirá más el campo de visión sobre el mundo del que aspiran a formar parte. O, al menos, esa es la impresión que me dejan estos jóvenes futuros periodistas en los que percibo curiosidad y ganas, dos factores esencialmente necesarios para ejercer algo tan alocado, tan cuestionado, tan jodido y a la vez tan hermoso como es el periodismo.

2 Respuestas to “Querer ser periodista”

  1. En primer lugar agradecerle que nos haya atendido como simples estudiantes de periodismo el pasado jueves 3 por la tarde. En segundo lugar, gracias por dedicarnos un post en este interesante blog, al que seguimos.

    Ha pasado una semana, pero siguen grabado a fuego los consejos que usted nos dio y que jamás olvidaremos. El amor por la profesión que nos transmitió y el orgullo de ser periodista nos animarán cada día a saber que esta ‘jodida profesión’ tiene al final una cara amable.

    El periodismo es una forma de vida, y es un honor aprenderlo a vivir con personas como tú!! Y decimos lo de “tú” porque no quiso en ningún momento mantener distancia con nostros a traves de esta palabra, prefiriendo el tuteo!

    Saludos,
    Ana y Luis.

  2. Ana y Luis: aprovechad todo lo que podáis de Rafael, porque es una fuente inagotable de historia del periodismo y ante todo maestro y mentor de quien escribe, algo que públicamente he de recononcer.
    Mi nombre es Jacinto Lloret Pérez, y no me averguenza, a diferencia de otros, decir que soy periodista porque Rafael de Loma creyó en mis posibilidades cuando desde mi entorno nadie daba ya un duro (hablábamos en pesetas) por mí.
    Teneis suerte, aprovechaos de él en el mejor sentido de la palabra (ya veréis que tiene un sentido del humor increíble).

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