Vuelva usted Mañana

Que veinte años no es nada…

Se acaban de cumplir los primeros veinte años de la invención de las páginas webs. Todos los grandes descubrimientos de la Humanidad tienen una aplicación importante pero concreta, duradera o efímera. Pongo un ejemplo querido: La linotipia, que conocí perfectamente porque mi padre era linotipista, fue inventada por Ottmar Mergenthaler en 1886 y revolucionó la forma de hacer periódicos. Fue tal su impacto que Thomas Alva Edison la calificó en su tiempo como “la octava maravilla del mundo”. Pero la linotipia fue derrotada por la informática. Y hoy ya nadie recuerda aquella ingeniosa máquina que tanto colaboró en la expansión mundial de la Prensa. En cambio, Internet y su hija predilecta e imprescindible, la “www” (world wide web, o sea, red mundial), son, creo, los ingenios más trascendentales que jamás alumbraran la mente humana. Y me da la impresión de que no han hecho más que empezar a andar.

Gracias a Internet (abreviatura de Interconnected Networks, red de redes) los conocimientos de toda la historia de todo el mundo caben en tu pequeño ordenador. Es más, caben en un minúsculo teléfono móvil. A quienes venimos de la máquina de escribir todo esto nos parece imposible. Vivimos en un mundo tan al alcance de nuestros ojos que tanta versatilidad, tanta facilidad, nos desconciertan y nos pueden llegar a parecer excesivas. Tengo amigos coetáneos, y también mucho más jóvenes, que no acaban de entrar en el mundo digital de miedo que le tienen. Los comprendo, pero, en mi caso, periodista al fin, creo que la actualidad tiene que ser siempre lo mío. Para los jóvenes, en cambio, incluso para los niños, es otra cosa. Es la normalidad en la que han nacido. Tienen acceso, en sólo una décima de segundo, a todo lo bueno y a todo lo malo que existe. Y creen que siempre fue así.

Internet se ha adueñado de nosotros, de nuestra agenda, de nuestra curiosidad, de nuestro tiempo. Cuando surgieron los ordenadores como equipos de trabajo, primero fue sólo texto, comandos ininteligibles para los profanos; luego vinieron gráficos y posteriormente fotografías e imágenes en movimiento, en color y con sonido. Internet tomó entonces para sí aquel invento. Al principio, los usuarios nos movíamos con cierta dificultad, pero Internet ha crecido hasta convertirse en una inmensa araña que teje todo el planeta y que interconecta sus puntos cardinales. Hasta tal extremo que hoy no podemos vivir sin su uso diario. Lo único que podemos hacer es limitar esa dependencia, adaptarnos a nuestras necesidades reales, no incurrir en otras adicciones tentadoras y peligrosas que se ofrecen, porque, imposible de controlar, Internet es una gigantesca autopista por la que viajan, casi cogidos de la mano, el negocio y el timo, la Cultura y la incultura, la Ciencia y el analfabetismo, la Salud y la superchería, la elegancia y la vulgaridad, las buenas intenciones y la maldad más abyecta…

Internet en sí misma constituye la más grande de las fuentes del conocimiento jamás imaginada; la más actualizada, la más accesible e inminente, la más gráfica, la más rica y enriquecedora, la que más y más rápidamente ofrece oportunidades de nuevos negocios, pero también la portadora de errores colosales, la transmisora de bulos, infamias y mentiras tremendas. Internet es una inmensa guía telefónica interactiva capaz de unir, en una infinitésima de segundo, todos los confines del mundo, porque el mundo entero cabe en una pantallita. Con Internet surgen las mejores oportunidades para emprendedores, avanzan las Ciencias, se universalizan la Medicina y la Cirugía, se generan acciones humanitarias y solidarias, se alienta la paz entre las naciones, se realzan las Artes, la Literatura; se recupera y se potencia la música, toda la música, se promociona el Deporte, se estimula la comunicación social… pero, ¡cuidado!, la red es también la vía más peligrosa de la delincuencia anónima, de las grandes mafias, del engaño, de la estafa, del timo; y es también el escaparate más perverso y soez de los catálogos del mal gusto.

 

Tim Berners Lee

Tim Berners Lee

Celebremos el feliz cumpleaños de las web haciendo buen uso de ellas. Desde estas líneas, nuestro modesto reconocimiento a los hombres que obraron el milagro de la universalización del conocimiento: los científicos Vint G. Cerf y Robert Khan, ambos iniciadores de la red de redes, y Tim Berners-Lee, inventor en marzo de 1989 de la www . Los tres fueron distinguidos en 2001 con el Premio Príncipe de Asturias de Invención Científica y Técnica.

Internet es ya, para siempre, la vida. Y dicen que la vida es un tango… y el tango dice que veinte años no es nada…

(Artículo publicado en “La Opinión de Málaga”, el domingo, 15 marzo 2009)

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

También estoy en facebooky en la Radio…Y en twitter
Últimos comentarios Estradas recientes
Daniel Caro | Blog de Rafael DE LOMA