Vuelva usted Mañana

Primavera en la Calle Real

La primavera nos trae un agradable olor a azahar. Y el recuerdo de aquellos naranjos en flor de la Calle Real de nuestras vidas. Porque todos tenemos una añoranza asociada a los aromas, a los olores, que se aviva más que nunca en primavera, sobre todo si tenemos otra Calle Real al alcance de nuestro sentido olfativo. Esta es la estación de mis primeros pasos en la vida, de la primera vida de tanta gente. Cada olor especial corresponde a un momento único, a una experiencia única, reciente o del tiempo pasado. Los olores gastronómicos, los perfúmenes personales, la tierra mojada, cualquier aspiración inesperada te hace revivir algo que no se ha ido del todo. Es tan grande el sentido del olfato que hasta puede llegar a engañarte cuando, por ejemplo, viendo la tele o el cine, crees percibir un aroma imposible de percibir.

Sin embargo, la primavera no es solo luminosidad, no es sólo colorido. Nos trae también la alergia. El ambiente se impregna de polen y gramíneas y los cuerpos se resienten. Las alergias producen picores, congestiones, estornudos, secreciones, dolores, y son innúmeras: a los alimentos, a las picaduras de insectos, a los ácaros del polvo, a los animales, a los medicamentos. Es la zona oscura de la estación de la luz, la parte dolorosa de la época olorosa, que este año, además, presenta un panorama complicado para los pacientes, por la altísima concentración de polen (ocho veces superior a la media de los últimos quince años), motivada por las bajas temperaturas del invierno y por las abundantes lluvias.

Hay, además, otras alergias, clásicas, como las que producen las manifestaciones estudiantiles en los represores de la porra, que han sido portadas en la Prensa, sobre todo en los periódicos catalanes de estos días, o nuevas, como las que generan los periodistas en los mismos violentos individuos al cubrir las manifestaciones, igualmente portadas en los diarios barceloneses. Son alergias tan peligrosas y sangrientas como fáciles de erradicar, pero no se erradican. El virus nocivo de la intransigencia siempre lo tiene que pagar, antes que nadie, el reportero, el enviado especial, el informador que pretende estar limpiamente en el sitio de los hechos, pero que, en tantos y tantos casos, es maltratado allí mismo cuando no rechazado posteriormente por ser portador de malas noticias.

primavera-en-la-calle-realAsí ha sido siempre y así ha de seguir siendo, en tanto en cuanto el periodismo sea considerado en infinidad de ocasiones como un virus a combatir en lugar de ser considerado como un estamento social y necesario para la buena salud de los estados democráticos.

Pero hoy me apetece saborear más el olor de la primavera que sus malditas alergias. Se fueron las lluvias y se fue el frio. ¿Se fueron de verdad?

Esperábamos ansiosos la vuelta de nuestra eterna buena temperatura, el retorno de nuestro robado cielo azul, las noches de entretiempo con millones de estrellas, el preludio del verano caliente y generoso para nuestra industria turística. Y, sí, por fin, la primavera ha estallado esplendorosa con todas sus fragancias. Bienvenida sea siempre.

El maravilloso olor a azahar nos ha devuelto, un año más, a la Calle Real. A la particular y colectiva Calle Real de nuestras vidas.

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