Debo admitir que no me gusta que el Periodismo lleve apellidos, pero también tengo que aceptar que, para diferenciarlo del clásico y para que los jovencitos que empiezan lo asimilen mejor, hay que añadirle lo de “2.0”, cuando, como ahora, voy a hablar del papel de la Prensa en el movimiento social que está activando la democracia española, adormilada o aburrida hasta hace una semana. No me quedo a gusto con lo de “2.0”, pero así nos entendemos todos.
La pacífica rebelión de los “indignados”, propiciada por el prolongado silencio y hartazgo de jóvenes y de menos jóvenes, ante la pasividad, la frialdad y la oxidación del sistema democrático, herrumbre que ha degenerado en ruina económica, en mermas de beneficios sociales, en pésima educación, en mantenimiento de leyes arcaicas, en sometimiento al gran capital, a los mercados y a los dueños del dinero que causaron la crisis mundial, y, como efecto demoledor, en casi cinco millones de parados, debiera alcanzar también, y de forma directa, al comportamiento de la Prensa y de los periodistas.
La política del Gobierno y la política de la oposición tienen unos portavoces muy perseverantes y muy gritones, muy defensores a ultranza de argumentos a veces insostenibles, y esos voceros son periodistas bien retribuidos por los propios partidos o bien alentados por los medios para los que trabajan, implicados directamente en las tesis derechistas o en las ideologías de izquierdas. En esa nómina de “prestigiosos periodistas políticos” hay nombres sonoros de la profesión, a los que vemos desgañitarse echando gasolina al fuego en debates parecidos a los del cutre “Sálvame”.
En una parte alícuota, ¿no son también culpables de la debacle política originada estos colaboradores necesarios? Entonces, la pregunta sería: ¿qué deben hacer los demás periodistas –especialmente los periodistas que empiezan, los que estudian, los que no están de acuerdo con la actitud de los “influyentes” y partidistas colegas- ante un movimiento de rebeldía social tan intenso, tan razonable, tan pacífico como el de los “indignados!” del “15M”?
Mi opinión es que el Periodismo 2.0 debiera plantar cara también al periodismo del pasado, que, a estas alturas, salvo honrosas excepciones –Ramón Lobo, Muñoz Molina, Ignacio Escolar, Enric González y unos cuantos brillantes colegas más, que sería prolijo nominar- representa sumisión y partidismo y sigue resistiendo y apostando porque las cosas sigan igual para que ellos y sus empresas sigan prosperando.
La juventud periodística afronta los mismos problemas que el resto de la juventud española. Y la profesión sigue recibiendo los mismos ataques frontales del paro, de las restricciones, de las condiciones infames de contratación, por no hablar del desprecio que les llega de los políticos que no hablan en las ruedas de prensa, que prefieren tener “submarinos” en los medios antes que atenderlos como requeriría la ética política
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Estoy convencido de que la profesión, en buena parte, está de acuerdo con la protesta social que recorre la espina dorsal de España. Si es así, debería notarse a la hora de informar y, por supuesto, a la hora de opinar. Lo digo tal como lo siento: los periodistas que no tienen comprometida su libertad de expresión, porque se sienten libres como los pájaros, deben “mojarse “ alineándose en el frente de batalla al lado de la indignación. Por dignidad. Por solidaridad. Sé, por experiencia, que es muy satisfactorio participar en logros sociales, en avances cívicos, eso que llaman realmente democracia.
Ciertamente estamos indignados los jóvenes periodistas. Y creo que no es por juventud. Sino porque los tiempos cambian y el sistema no se adapta a los cambios. Somos una “vieja nueva escuela”, porque usamos los nuevos medios tecnológicos de que disponemos, pero defendemos los ideales que originaron el surgimiento del periodismo… ¿Por qué los demás periodistas no los defienden? ¿Será que una vez llegados al mercado laboral nos obligan a saltarnos los principios y los ideales y nos instan a regirnos por principios económicos y en beneficio propio? No tengo la respuesta aún…