Los japoneses, en general, son muy especiales, muy distintos a como somos los occidentales. También, lógicamente, los periodistas japoneses son diferentes a como somos nosotros los periodistas españoles, tienen menos recovecos mentales, son mucho más constantes y trabajan el doble o el triple de horas. El primer reportero nipón que conocí, en el Trofeo Carranza de Cádiz, hace ya años, iba cargado como una mula con una cámara con teleobjetivo gigantesco, un equipo de vídeo, una voluminosa grabadora con micrófono y auriculares, un ordenador portátil, un buen block de notas y un maletín de repuestos y focos atado a la espalda. Nos dijo que su grupo de Prensa (que editaba, entre otros, el “Asahi Shinbum”, por entonces con una venta diaria de once millones de ejemplares) consideraba que con un solo periodista podía atender las crónicas del diario, las fotos, las intervenciones de radio y algunas imágenes para la tele. Nos quedamos todos (los españoles) auténticamente perplejos.
Mas recientemente tuve el placer de conocer, y de hacernos amigos, de una brillante periodista japonesa llamada Masako Ishibashi, de la Agencia Kyodo News Japon, completamente distinta y no tan acaparadora de útiles como aquel tipo de Cádiz; mucho más cercana a lo español, bastante extrovertida, amable y eficaz y que actúa como corresponsal en España de su importante agencia tokyota. Como habla castellano correctamente, le resulta fácil ser colaboradora en tertulias y programas de Radio Nacional de España.
En octubre de 2004 la invitamos a participar, dentro de nuestro programa periodístico . universitario “Ciudad del Periodismo”, en unas jornadas muy especiales que titulamos “Encuentro Internacional de Periodismo y Mujer”, junto, entre otras, a Maria Antonia Iglesias, Karmentxu Marin, Amalia Sánchez Sampedro, Silvia Pisani, Paula Izquierdo, Rosa Villacastin, Malak Mustafa, Carmen Fontes… y en aquella ocasión descubrimos a una mujer de una pieza, inteligente, hábil y eficacísima relaciones pública de su lejano país del que siempre estará enamorada.
Volví a encontrarla, pasado un tiempo, en una visita periodística colectiva a los yacimientos de Atapuerca, en Burgos. La vi fascinada con los últimos hallazgos arqueológicos. Tanto que invitó a uno de los directores del Centro, el Dr. Eudald Carbonell, a protagonizar una entrevista especial para un importante canal televisivo japonés. Programaron el encuentro, se desplazaron las cámaras, se hizo el reportaje y se estrenó con gran éxito en Japón, donde se aplaudieron los méritos de investigación y el valor de los descubrimientos del centro de Atapuerca, reconocido mundialmente como el de mayor avance en el conocimiento del origen del hombre.
En Atapuerca decidimos organizar, para nuestra “Ciudad del Periodismo”, un “Encuentro de Periodismo e Investigación” en el que, junto a Masako Ishibashi, Eudald Carbonell (que presentaron en primicia para España aquel interesantísimo reportaje) intervinieron también el periodista y profesor de la UMA, Tasio Camiñas; el redactor jefe de “El País”· José Manuel Romero; el subdirector de “Muy Interesante”, Emrique M. Coperías y el profesor de la Universidad Complutense, Javier Bernabé. Fue otra interesante experiencia periodística con brillantes intervenciones en las que se puso de relieve la relación directa entre periodismo e investigación en todas sus formas.
La última vez que vi a Masako fue no hace mucho en Madrid y por iniciativa de ella. Por su intermediación, tuve el honor de ser invitado a la residencia oficial del embajador de Japón en España, Katsujuki Tanaka, quien nos recibió personalmente y nos obsequió con uno de los almuerzos más sabrosos que he tenido oportunidad de degustar a lo largo de mi vida. Compartimos mesa, mantel y exquisiteces culinarias japonesas con otros dos compañeros, estrellas de la tele y la radio de Madrid: Olga Viza y Javier Capitán. Tuvimos que aplaudir al cocinero que, según supimos, llevaba un montón de años acompañando al embajador en todos sus destinos por el mundo.
Hoy, Masako Ishibashi está triste y seriamente preocupada. Su país pasa por los peores momentos de una dilatada y compulsiva historia. Ha tomado el avión y se ha ido para unirse a su familia. Le envío, desde este humilde blog, toda la energía que soy capaz de generar, toda la fuerza que puedo, todo el deseo del mundo de que su país, su familia y ella misma se reencuentren, cuanto antes, con el Japón moderno, progresista, trabajador, que se había situado como una de las grandes potencias pacíficas del mundo.
¡Mucha suerte, querida amiga y compañera Masako!
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(En la foto que ilustra este post, Masako recoge una distinción de manos del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón)