Vuelva usted Mañana

Periodismo y elecciones políticas

¿Qué es una campaña electoral sin la participación activa de los medios de comunicación? No es prácticamente nada. La prueba está en que, con la nueva y restrictiva ley, que, por cierto, se ha convertido en un castigo económico más para tantas pequeñas y medianas empresas, imprentas, agencias, ya dañadas por la crisis, que ven esfumarse ahora una oportunidad de negocio en los meses pre electorales; la prueba es, digo, que una atonía generalizada se ha adueñado de los prolegómenos mediáticos del 22 de mayo próximo. Sufrimos, como temas principales de portadas, las corrupciones, mayores o menores, los ataques despiadados con fundamento o por las buenas, las listas de candidatos imputados y el cinismo, mayor o menor, de los tres grandes partidos (no de los dos sino de los tres), sumidos en el cansino despropósito de igualarse por abajo y de demostrarse, unos a otros, cuál de ellos descalifica más al enemigo y quién se desacredita más a sí mismo.

Obama llevó la campaña a las redes sociales, a la juventud americana, y triunfó con su “Yes, we can”. Y captó el mayoritario interés de los votantes. Pero Estados Unidos, en este y en otros aspectos tecnológicos, está muy distante de España. Aquí, los usuarios de las redes sociales (con casos excepcionales de escasos y hábiles políticos y periodistas que descubrieron y explotan Twitter) se desentienden fácilmente de cualquier compromiso social y, en el fondo, dichas redes no son sino chismódromos plagados de personalismos y superficialidades, con gente joven, sí, porque los menos jóvenes, los maduros y los mayores, intelectuales incluidos, aqui en nuestro pais, siguen huyendo como de la peste de estas y otras formas de comunicación de Internet. Y esa utilización de la red no proporciona aún réditos considerables para los partidos. Por lo tanto,y a la vista de tantas inexactitudes y precipitaciones de Twitter”, las batallas siguen produciéndose en los medios de comunicación, escritos y digitales, aunque la voz cantante, todavía, la mantienen las portadas de los diarios impresos, que son exaltadas sistemáticamente en las televisiones y en las emisoras de radio, y que continúan marcando la agenda informativa política de cada dia.

Hay mucho empeño por parte de unos pocos e impacientes” modernos” en demonizar a la prensa escrita y no valorar su presencia en la vida pública como principales locomotoras de la crítica social y pública. Blogs expresamente creados contra la prensa tradicional no paran de anunciar el Apocalipsis. Pero, aunque mermado en su potencialidad tradicional, el periodismo escrito continúa marcando la pauta en los grandes temas y no sólo de los temas políticos. Quizá los iPad y las otras tabletas sustituyan poco a poco al papel, pero la preponderancia del periodismo sereno, reposado, contrastado, siempre podrá con la urgente y no verificada lo suficientemente, que es la que, por necesidad de inmediatez, prima en la red de redes.

Deben volver las historias de siempre al periodismo. Y, sobre todo, las historias políticas que interesan, no las sensacionalistas ni las oportunistas ni las interesadas, sino las serias, las que preocupan a los ciudadanos. Además, las historias, antes que exclusivas incompletas o falsas, han de estar bien contadas (Gabo dixit), no vale con leerlas forma incómoda ante los reflectantes y molestos banners de las publicaciones on line.

Desgraciadamente para la credibilidad de la Prensa, la tradicional fórmula de las grandes tendencias, que siempre existieron para diferenciar la línea editorial de unos y otros, ha devenido en partidismos descarados, en los que se editorializa en títulos, en emplazamientos, y hasta en la inclusión, manipulación o simple exclusión de las noticias. Es preocupante el tono alarmista con que se frivoliza y se exageran los grandes titulares de cartel para informaciones de tercer nivel. Pareciera que determinados políticos y determinados diarios compiten en demencia por ver quién llega más lejos en el afán de provocar el hastío de los ciudadanos.

Mientras tanto, en vísperas electorales, se echa de menos lo que Anguita reclamaba con pesadez: programa, programa, programa. Los partidos nos enseñan sus miserias, sus listas contaminadas, sus escándalos internos, pero poco nos dicen de sus planes para acabar con el desempleo, de sus proyectos para mejorar la economía, de cómo había que hacer para que la justicia aclarara de una vez el caso de la niña Marta del Castillo o de que un criminal con tantos asesinatos a sus espaldas salga alegremente de la cárcel sin cumplir el mínimo de años. Tampoco sería mala cosa que ciertos informadores dejaran de improvisar noticias que, al final, empañan más aún la credibilidad periodística. Como el caso del grandísimo periodista Manu Leguineche, a quien algún cuatrero del periodismo “mató” anteayer, en una falsa noticia sin contrastar (creída, comentada y no verificada tampoco por los “popes” del periodismo), haciendo que un innecesario dolor recorriera durante unas horas la espina dorsal de la profesión. Este es nuestro panorama político y mediático en espera de la próxima convocatoria electoral.

(Artículo publicado en “La Opinión de Málaga”, domingo, 17 abril 2011.)

(Ilustración: el periodista Manu Leguineche habrá sonreído al verse “asesinado” anteayer por un periodismo alocado)

Una respuesta to “Periodismo y elecciones políticas”

  1. Francisco Roldán dice:

    Investigación, comunicación y movilización son los tres vértices de la campaña electoral en mi opinión. Los medios juegan un papel básico al igual que los partidos políticos y los ciudadanos (el dinero también).

    Que el mensaje llegue en perfectas condiciones es el objetivo final para persuadir al electorado; para ello sirven los media como vehículo pero es un mensaje que tiene que estar basado en las necesidades e inquietudes ciudadanas, así como en el com ponente cultural. Ofrecer soluciones a dichas necesidades e inquietudes sería un buen camino para iniciar un excelente programa electoral.

    Enhorabunea por el artículo Don Rafael. Un admirador profesional.

    Franicsco Roldán. Pte. de la Asociación española de Consultores Políticos (www.aescop.com)
    http:www.politiquear.com

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