Haití. La historia no ha terminado. Se va apagando inexorablemente el eco mundial de la catástrofe, pero quedan las secuelas, la desgracia de la gente que sobrevivió. Y en medio de una vorágine de ruina, miseria, hambre, pillaje, surgen personas abnegadas que luchan por mitigar tanto dolor. Son héroes del anonimato, llegados en silencio para ayudar hasta la extenuación. No son personajes mediáticos, no son políticos que exhiben su caridad ante las cámaras, son gente sencilla y con corazón.
Me llama la atención hoy, y por eso lo resalto, el trabajo especial de un grupo de periodistas que busca cada hora, cada minuto, alguna noticia valiosa, algún dato útil, para orientar a una población nómada en su propia tierra.
Estos periodistas Informan a nueve millones de desolados haitianos sobre los lugares donde hay pan, donde pueden encontrar a sus familiares, donde puede circularse sin problemas. El procedimiento es primitivo. En secuencias de seis horas, elaboran informativos plagados de datos, consejos, normas…, que graban en Dvd y que distribuyen, via Internet, a todas las emisoras del país. De esta forma, llegan secuencialmente con sus informaciones a nueve millones de habitantes de la Isla. Pero no les resulta fácil escurrirse entre la destrucción, la violencia y la irracionalidad que todavía domina algunas zonas. Obtienen la información necesaria, establecen puente de comunicación con las autoridades y sirven de enlaces directos con la población. Una idea sencillamente magnífica, que compensa al periodismo de tantos crímenes como se cometen en su nombre.
Hablamos alguna vez de un género periodístico muy popular: el Interés Humano, el famoso I. H., que trata de sentimientos, abnegaciones, solidaridades, hechos ejemplares. Pero este otro periodismo generoso y solidario de Haití, brotado espontáneamente de la pura necesidad, da un paso y no sólo transmite su voz de aliento y esperanza, sino que ayuda a aliviar el caos y la desesperación. Esta vez no son periodistas que informan a un mundo lejano del horror de la tragedia. Esta vez son periodistas sin altavoces que se ponen incondicionalmente al servicio de la gente que sufre
¿Le llamamos periodismo humanitario, periodismo al límite o simplemente periodismo?
El balance del terremoto de Haití es escalofriante; 200.000 muertos y dos millones de personas sin hogar, desesperadas por el hambre.