Cada día la Prensa te hace reflexionar con informaciones que te producen sensaciones encontradas: optimismo o desasosiego. Voy por orden de lectura:
Perdida entre la marabunta de temas internacionales, en un suelto a pie de página, leo en “La Opinión de Málaga” una noticia de Oriente Medio que me deja atónito. Este es el titular: “Carter dice que los palestinos de Gaza son tratados como animales”.
La estupefacción no me viene por el hecho en sí de la denuncia, sino porque sea precisamente Jimmy Carter, ex mandatario de la Casa Blanca, quien la haga. Cuando él ejercía como presidente, el pueblo palestino sufría, más o menos, las mismas agresiones que ahora. Pero entonces no decía él estas cosas. Ahora es un hombre envejecido, más débil y tal vez más bueno. Quizá se le humedezcan los ojos y conozca la compasión viendo de cerca la injusticia. Sin embargo, su poder ya no existe y ejercer de embajador de buena voluntad no parece suficiente para evitar las masacres. Ni siquiera sus declaraciones han logrado titulares destacados. De hecho, muchos grandes periódicos de todo el mundo ignoraron ayer la noticia. Qué lamentable, ¿no?
Viene de atrás el ensañamiento sobre el pueblo palestino por protestar y pelear por sus propias tierras usurpadas. Y también viene de atrás la represión, o mejor diríamos la represalia. No la bíblica del ojo por ojo…, sino la más moderna y bendecida de miles y miles de ojos por cada diente.
La otra noticia, del mismo día, me reconforta porque es positiva. La leo en “La Vanguardia” (que ignora a Carter) y la proporciona una investigadora española, Carmen Sandi, directora del laboratorio de genética de Brain Mind Institute, en Lausanne, quien asegura que el talento no es totalmente innato, no es un mero producto estático del programa genético, sino que es moldeable a través del esfuerzo cognitivo. La inteligencia, asegura esta científica española, se puede incrementar aumentando la memoria. O sea, que si no ejercitamos el recuerdo de las cosas y nos dejamos llevar por calculadoras, memorias informáticas o el “google” podremos llegar a ser más tontos de lo que somos.
Según Carmen Sandi, “…Ahora sabemos que la creación humana siempre es recreación; nuestras construcciones mentales no son ex novo: no creamos nada a partir de la nada, sino que siempre recreamos. De forma que la memoria es de hecho el primer paso hacia la creatividad. También sabemos –afirma- que la memoria es lábil: un recuerdo es diferente en cada evocación”.
Mira por donde observo que otra vieja intuición mía, producto de la experiencia, se ve corroborada ahora. Siempre he creído que con los pocos materiales no desechables del pasado es con lo que se construye el futuro y que en eso consiste el presente: en mejorar y aplicar esos materiales. ¿Qué les parece?
Por lo visto, la excesiva preocupación por las cosas –estrés o neurosis- no es buena compañera en el ejercicio de la memoria y en el esfuerzo cognitivo. No seamos tan intensos. Pacifiquemos nuestro ánimo. Volvamos a la tabla de multiplicar. Ese es el futuro. Regresemos a él.