Yo creo que todo el mundo se alegra de que un Banco se equivoque a favor de un cliente, exceptuando, claro, a los banqueros, que son los ricos propietarios, pero incluyendo a los bancarios, que son los trabajadores. Los bancos se han ganado a pulso su mala fama. Juegan con ventaja porque ellos tienen el dinero y tú no. Si te prestan es porque tienes. Si no tienes no te prestan ni un céntimo porque no se fían. O, como dicen los ingleses, te prestan un paraguas en verano cuando luce el sol y te lo quitan en invierno cuando llueve. Todas estas cosas son bien sabidas. Las digo porque acabo de oir en la hermana Radio que una entidad bancaria ha abonado por error en la cuenta de un cliente unos tres millones y medio de euros. ¡La cara que habrá puesto el beneficiario!
Me ha parecido tan bonita la noticia que me he puesto inmediatamente a comentarla, sin molestarme en averiguar qué banco ha sido el estúpido y qué persona la afortunada. No he querido comprobar siquiera si la noticia es tan verdad como la han comentado los tertulianos. Si no es del todo cierta, merecería serlo. No voy a utilizar la frase facilona de que quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón, porque aquí no parece haber robo, sino despiste. Lo normal es que los bancos te la claven. Ellos constituyen la quintaesencia de un sistema enraizado, firme y dominante que puede con todo y con todos. Qué importa que la crisis mundial haya sobrevenido por la avaricia de unos cuantos banqueros.
Por primera vez un banco no se equivoca a su favor. He ahí la noticia periodística. No sabemos si el cliente en cuestión podrá quedarse con el dinero, ojalá pueda disfrutarlo, aunque es probable que en ningún caso pierda el banco. Esta gente sabe muy bien cómo protegerse de sus propios fallos. De todos modos hay una cosa muy clara y es que este tipo de noticias provoca en seguida una sonrisa cómplice en infinidad de rostros.
lo realmente bonito sería que se lo quedaran. Ellos no pierden y los agraciados si ganan.