No es habitual que se homenajee a un periodista. Y menos que se le reconozcan los méritos cuando aún está vivito y coleando. A Paco Fadón, veterano del periodismo malagueño y malagueño de ejercicio y corazón, sí se le ha reconocido su labor informativa ejercida con pasión durante cuarenta y un años consecutivos en Málaga, justo desde que llegó de su tierra castellana de la que nos trajo una forma de ser jovial, laboriosa y entregada y un sentido profundo de la honestidad. Desde el día 20 de octubre de 2009, el periodista Francisco Fadón Huertas tiene una calle a su nombre en Málaga capital. Para mayor localización, la calle se sitúa en la Hacienda de Paredes, entre la urbanización Cerrado de Calderón y Pedregalejo. Reconozcamos el detalle del alcalde Francisco de la Torre, que por su dilatada trayectoria política ha tenido oportunidad de conocer de cerca, y de antiguo, los merecimientos de este magnífico periodista zamorano afincado en Málaga. Está bien que el primer edil, en representación de la colectividad, tome de cuando en cuando la decisión de reconocer públicamente los esfuerzos de los ciudadanos más notorios, sean éstos brillantes profesionales o simples trabajadores.
En nuestra calidad de responsables de medios de comunicación, Paco y yo pudimos compartir hechos históricos, instantes divertidos, muchos momentos noticiosos, infinidad de viajes por esos mundos de Dios, comidas de trabajo, vivencias todas ellas inolvidables en tiempos no fáciles. Y también hubimos de afrontar situaciones comprometidas, desde tribunas distintas, pero siempre se imponía nuestra irrenunciable militancia en el compañerismo y en la amistad.
Largo y fructífero ha sido el recorrido periodístico y social de Paco Fadón en Málaga. Desde su puesto de director de Radio Popular, en la época más brillante de la emisora, hasta cualesquiera otros de los muchos que ha ocupado, siempre ha sido un animador del estímulo colectivo y de la participación entusiasta en las cofradías de Semana Santa, en la Feria, en los toros, en las peñas, en el fútbol. Apasionado y constante. Crítico y noble. Siempre presente a la hora de empujar hacia arriba a Málaga.
Me suena muy bien este homenaje, tan merecido. Me suena muy bien que un compañero sea distinguido por la ciudad que él eligió para echar el ancla de su vida y en la que ha volcado y seguirá volcando lo mejor de sí mismo. Sigo recreándome en el recuerdo de tantas y tantas anécdotas profesionales que nos hicieron reír juntos, cuando, en algunas de ellas, a lo peor lo que había que hacer era llorar. Desde tan felices evocaciones, ¡Enhorabuena, Paco!