Vuelva usted Mañana

Las estrellas de Hollywood ya no fuman

Lamento decirlo, pero fumar ha empezado a considerarse en España y en otros países occidentales una antigualla, una obsolescencia, una perniciosa costumbre social pasada de moda. Y no lo digo en calidad de converso, que no lo soy ni lo seré jamás de los jamases, ni en esta ni en ninguna otra situación; lo digo simplemente porque el correr de la civilización va dejando atrás, inexorablemente, ciertos modos y usos que se ven superados por los avances y nuevos conocimientos de la salud, la ciencia o la tecnología. El progreso también consiste en mejorar la calidad y la cantidad de vida de las personas, loable aspiración de la humanidad a la que el tabaco contribuye bien poco. Y sé positivamente que mis amigos y familiares enganchados al vicio no se van a poner contentos con mis reflexiones, sabiendo como saben que yo también gocé durante demasiado tiempo del placer de fumar, aunque no ignoran que abandoné la adicción tiempo ha, sin más ayuda que la de la simple voluntad.

Considero un cuento chino eso de “no me puedo quitar del tabaco”. Hay que decir la verdad: “no me quiero quitar del tabaco”. Si quieres, claro que puedes. Inmediatamente. Sin más gilipolleces. Pero si buscas un pretexto, el subconsciente te ayudará.Y sobre todo el inconsciente…, ese inconsciente en que nos convertimos cuando podemos pero no queremos.

Todos los fumadores saben que fumar es un placer genial, sensual… letal. Yo siempre lo supe, incluso cuando, lejos de existir las campañas anti, lo que imperaba era la moda de fumar, el estilazo de coger el cigarrillo, mantenerlo elegantemente en los labios, imitar con descaro las poses de los héroes cinematográficos, deleitarse con estimulantes caladas… Siempre tuve en cuenta, digo, que el humo era perjudicial para los pulmones, pero de adolescentes jugábamos a ser hombres y de hombres jugábamos a ser modernos.

Tras el primer cafelito, después de las comidas, con una copa, en los ratos más complicados del trabajo, en el reposo de los ardores amorosos, en las celebraciones, en los trances, en cualquier momento del día o de la noche nada existía como aspirar el placentero humo del puñetero tabaco. Eramos conscientes de que fumar no era bueno, pero no sabíamos realmente hasta qué punto. Hoy sabemos que, pasadas unas cuantas décadas, se llevarán las manos a la cabeza cuando miren hacia atrás y contemplen las imágenes de este uso social consistente en envenenarse estúpidamente.

No invito a nadie a que deje de fumar, aunque me alegra que la gente lo vaya dejando. Mucho menos se me ocurriría dictaminar una prohibición o estimular las delaciones. Soy de los del 68: Prohibido prohibir. Y desprecio con toda mi alma a los chivatos, a todos los chivatos y delatores. Detesto a los aprovechones que obtienen una publicidad nacional de su establecimiento a costa de incumplir una ley aprobada unánimemente. Y repruebo la actitud hipócrita y recaudatoria de quienes, por un lado, prohiben y por otro aumentan la distribución y la venta del tabaco. Todo ello muy español.

Sólo quiero decir que fumar va convirtiéndose en algo rancio. Y que los héroes y las estrellas de Hollywood ya no fuman.

Una respuesta to “Las estrellas de Hollywood ya no fuman”

  1. gloria dice:

    Las estrellas de Hollywood marcan tendencias; y ahora que el vulgo fuma ellos se pasan a la cirugía plástica (por ejemplo).

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