Cada vez que se cierra un medio de comunicación es como si le quitaran oxígeno a la libertad de expresión. El anunciado cerrojazo del canal “CNN”, que, seguramente por conveniencias económicas puras y duras, abandona el grupo Prisa, ha significado un duro mazazo para trescientos profesionales y para una audiencia encantada con sus contenidos. En los últimos años, CNN fue una ventana televisiva distinta en la que se veían y oían otras voces, otros modos, que a nosotros nos parecían libres, independientes y casi siempre veraces.
El grupo, al parecer, tiene mucha “prisa” en disgregarse. Pero ese es su problema. El nuestro es tener que renunciar a la brillantez periodística de profesionales como Iñaki Gabilondo. Ya nos habíamos hecho a sus críticas ardorosas, a sus entrevistas a fondo con personajes de interés y actualidad, a su pulcritud en la presentación de todos los ángulos de la noticia.
Iñaki ha personalizado, desde hace años, la auténtica forma de SER de un periodista verdadero. En la radio y luego en la tele ha ejercido, sin pretenderlo, un magisterio periodístico que todos los compañeros, jóvenes o veteranos, hemos admirado por ético y por honrado.
Hoy sentimos pesadumbre al percibir que, mientras desaparecen medios de comunicación serios y creíbles, aumentan las ofertas y las audiencias de televisión mierdosa y de televisión extremosa. Debe ser el signo del tiempo este de crisis (de valores) que nos ha tocado sufrir. El nuevo horror televisivo es que el canal de CNN lo va a ocupar “Gran Hermano”. Si no lo leo no lo creo.
Está claro que el primer interés de las empresas mediáticas es la rentabilidad económica. Un dia, ya lejano, dijo Juan Luis Cebrián, el factotum de Prisa, que “la libertad de expresión es negocio”. Visto el cierre de “CNN” , vistas las fusiones anunciadas y prevista la inminente entrada mayoritaria en el grupo de un trust financiero americano, las cosas deben haber cambiado mucho. La libertad de expresión, seguramente, ha dejado de ser negocio.
Lo leí pero no me lo creía, parecía una inocentada. Pero anoche la música del “GH24 horas” nos ponía los pies en el suelo, sustuía a Antonio San José, Jose María Calleja o a Iñaki Gabilondo. Indignación, decepción… un disgusto mayúsculo.
Muchos nos sentimos huérfanos al ser privados de un canal que teníamos como referente en nuestra formación. Esta ha sido una mala decisión y no vale la justificación del balance de cuentas negativo para tapar bocas.
Un saludo
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