En un hecho periodístico sin precedentes, nos hemos encontrado con que hoy, 26 de noviembre 2009, todos los periódicos catalanes, por iniciativa de dos directores y previo acuerdo general, publican un editorial conjunto bajo el título de “La dignidad de Catalunya”, en el que expresan su defensa del Estatuto catalán, que, como se sabe, está recurrido por el PP ante el Tribunal Constitucional. Los periódicos, en un extenso editorial, piden al alto tribunal que no rebaje el contenido –el concepto nación, ya saben- votado previamente por el Parlament y por las Cortes Generales y aprobado en referendum por el pueblo de Cataluña.
No voy a opinar sobre el contenido de dicho editorial, aunque me parezca razonable su posicionamiento, pero quiero destacar lo que considero, en sí misma, una noticia que pudiera consistir en reflejar el estado de ánimo colectivo de un pueblo. Y resalto que estoy absolutamente de acuerdo, como periodista, en que la prensa tenga la gallardía de unirse, por encima de intereses ideológicos o económicos específicos, para expresar una opinión casi unánime que quizá alcance a ser un sentimiento compartido por la mayoría de sus lectores.
Como era de esperar, se ha desatado una fortísima polémica entre quienes consideran este hecho como una presión intolerable hacia el TC y quienes sostienen que debe prevalecer la libertad de expresión de los ciudadanos a través de los medios. Yo creo muy sinceramente que la prensa catalana está ejerciendo de forma libérrima un derecho ciudadano. Lo cierto es que, por aquella necesidad de facilitar y proteger el cambio en un tiempo de miedos e incertidumbres, los protagonistas de la Transición diseñaron un Estado de las Autonomías y una democracia muy certeros pero excesivamente a la medida de los partidos políticos, que vienen a ser los únicos que, casi en exclusiva, articulan, hacen y deshacen en casi todas las materias del poder y de los poderes, incluyendo en primer término las maneras de participación y representación. No hay costumbre de que la ciudadanía patentice sus inquietudes desde otras esferas que no sean los propios partidos o los medios de comunicación, en su gran mayoría legítimamente ideologizados o al servicio de intereses concretos. Y da la impresión de que es llegado el tiempo de que nos parezcamos más a otras democracias occidentales, muy experimentadas y mucho más representativas que la nuestra.
Por eso, tal vez, rechine tanto esta decisión conjunta de todos los periódicos con sede en Cataluña, que, siendo tan diversos, distintos y distantes, decidieron no representar en este editorial a unas siglas ni a unas ideas ni a ningún interés particular, sino al estado generalizado de opinión de sus lectores dentro de una Comunidad autónoma moderna y altamente civilizada.
No asistimos, insisto, a un posicionamiento editorial de un medio, o de varios medios, con intereses concretos de empresas o de partidos. Estamos ante una opinión puramente política, mayoritaria y no partidista ni ideológica… a menos que alguien quiera considerar la participación democrática como una ideología en sí misma.
Escribo hoy de este tema porque me apasiona todo lo periodístico -raramente utilizo mi blog para cuestiones políticas- y quería “mojarme” para valorar un hecho sin precedentes. A mi modestísimo entender, esta iniciativa, que partió de los directores de dos diarios tan alejados entre sí como “La Vanguardia” y ”El Periódico”, es un gran paso para toda la prensa. Sobre todo para la dignidad de la prensa.
Para mí ha sido un hecho, que como tú, califico sin precedentes, máxime sabiendo que mis ideales escoran hacia la izquierda y en concreto en el caso de Catalunya, país en el que sabes que pasé mi adolescencia y estudié la carrera, me arroparon, me enseñaron la realidad de sus hechos diferenciales y me comprometieron de por vida con su bandera, la Senyera (con el Barça, no).
Política aparte el periodismo en Catalunya ha puesto el listón muy alto al resto de países en cuanto a coherencia, dignidad y sensatez, pero sobretodo en cuanto a compromiso con lo principal: el compromiso con el lector.
Salut, i que espero que tinguis la sort de veure el diumenge un 5-0. Ja ens venjarem a la volta en el Bernabeu.
Sé que entiedes el Catalán.
Ah y otra cosa, por tu culpa he vuelto a ser del Madrid.
Recuerdo una frase que sueles repetir: “No hay peor persona que el converso”, y como la recordé, abracé de nuevo el blanco.
Ejem, ejem, que los catalanes te juzguen por esta no conversión, jajaja.
saludos.
Se pone de manifiesto además que la prensa escrita es el medio de referencia todavía, el que marca tendencias y el que más influye. La radio, televisión e internet son a veces sólo su espejo o terminales.