En el Día del Alzheimer mostremos nuestra solidaridad, nuestra comprensión, nuestra ayuda, nuestro cariño, nuestras atenciones… a las personas que cuidan con amor a quienes perdieron la memoria de sus vidas y dependen exclusivamente de sus seres más allegados.
Hoy es un día para comprender ese enorme sacrificio. Pero es también un día para que reflexionemos en el sentido de que ellos, los que vuelcan su afecto en estos enfermos, no sólo hacen su sacrificio en estas veinticuatro horas, sino que lo hacen, con abnegación, con humildad, con entrega, con devoción, en todas las horas de todos los días.
La terrible enfermedad de Alzheimer, que borra la huella vital de las personas, es tan virulenta que puede llegar a dejar sin amparo a cónyuges, hijos, faimiliares, pero estos saben muy bien que hay formas de mantener el recuerdo, la biografía, la personalidad de quienes perdieron las conexiones de su existencia. Y la forma más humana y hermosa de todas es el amor sin condiciones.
Nuestro ánimo, nuestros impulsos positivos a quienes sufren el Alzheimer porque lo padecen sus seres queridos.
En el calendario de la ONU hoy es el Día Mundial del Alzheimer. En el calendario de muchas familias hoy es un Día de Amor. Igual que mañana. Y pasado…
Cierto, el mejor paliativo es el amor, lo digo desde mi experiencia como profesional, y en muchos enfermos de Alzheimer puedes sentir el alma, como si al perder la memoria se hicieran transparentes, el alma reside en el amor.