¿Hasta dónde nos llevará esta gente?

¿Hasta dónde nos llevará esta gente?

Estamos ya al borde de la desesperación, al borde del abismo social y económico. Nadie sabe hasta dónde nos quiere llevar este gobierno, o, mejor dicho, hasta dónde nos va a llevar la señora Merkel que es la diseñadora en jefe del horror político de la actual Unión Europea.
Es curioso observar cómo la obediencia ciega del gabinete español a la tesis única de Bruselas –ordenada por la autoridad teutona- empieza a resquebrajarse, cómo comienza a emitir señales de disconformidad, vista la hecatombe que está produciendo en la sociedad española y visto que todas las mentiras del programa electoral del PP no dan el más mínimo fruto sino que eleva hasta los 5.635.000 el número de parados en España. No son solo los vaivenes y contradicciones de cada viernes, de cada nefasto consejo de ministros. Es que hasta nuestro ministro de Asuntos Exteriores ha dado un toque de atención a la dictadura de la canciller alemana, advirtiéndole que si los países europeos van mal, por la rigidez e inflexibilidad del control del déficit, también irá mal Alemania que vende el 50 por ciento de su producción a estos países.

Hay caminos para el crecimiento económico, dicen los expertos, sin que se rompa el compromiso de controlar el gasto. Los americanos lo están haciendo, permitiendo cierta inflación. ¿Por qué no se le mete mano a las grandes fortunas? Ahí asoma una esperanza llamada Hollande, que podría producir la baja de Sarkozy en la nómina de los iluminados que nos llevan a la ruina. Veremos qué ocurre la próxima semana. En Andalucía, la izquierda va a plantar cara a esa política suicida que está empobreciendo a España y llevando a sus ciudadanos a una situación límite. Es posible, dicen desde la coalición, mantener lealtad institucional al pacto de control del déficit y, smultáneamente, echar a andar la economía, sin permitir que asesinen el estado del bienestar.

Es preocupante, socialmente hablando, que centenares de usuarios de las autopistas de peaje catalanas se hagan insumisos y pasen los controles negándose a pagar. Cada vez son más numerosos. Otro tanto pasa en algunas estaciones de Metro de capitales, donde los jóvenes, cada vez en mayor número, saltan la barra negándose al pago del ticket. Esta insumisión parece un síntoma de lo que puede venir si no se toman medidas más humanas para que se detenga de una vez la agresión que sufre el pueblo llano. La gente tiene que vivir. Y no puede vivir si cada viernes el consejo de ministros se lo pone más difícil, si cada dia cierran más empresas, si no dejan de echar a la calle a centenares, a a millares, a millones de trabajadoras y trabajadores.
¿Hasta dónde nos llevará esta gente?

3 Comments

  1. Estimado Señor de Loma:

    Escribo este comentario desde el máximo respeto.

    Sigo a menudo sus escritos y siempre me ha gustado su estilo de escribir. Pero yo creo en una utopía, al menos en el estado español, o en Europa, que se llama objetividad de la prensa (que no prensa libre). Y en usted no la encuentro.

    Vivimos en el mundo de la información sesgada o redactada según militancias o intereses económicos de grupos editoriales (que no ideología, porque si Marx levantara la cabeza la S de socialista al PSOE se la quitaba con el mismo látigo con el que Jesucristo azotó a los mercaderes, aunque estéticamente a algunos les encante como marca). Y me entristece que usted forme parte de este masivo grupo de periodistas militantes o simpatizantes, de uno u otro lado.

    Aunque bueno, puede replicarme con que no está usted informando aquí sino opinando, así que no tengo derecho a reproche. Sin embargo, pues la utilización de términos como esperanza refiriéndose al candidato francés a la presidencia (un candidato, por cierto, al que ni Miterrand ni Jospin hicieron ministro y que perdió numerosas primarias), iluminados, autoridad teutona, o su opinión extrajurídica respecto a casos como el de Garzón o describir como nefasto cada congreso de ministros, pues hace que piense de usted, al que no conozco personalmente, que pertenece a ese selecto grupo de personas acomodadas que militan o simpatizan con un partido u otro y que, por desgracia, esa militancia, amistad, rédito o lo que sea, les impide hacer un juicio justo. Porque si de reactivar consumo y economía habla usted, debería entonces estar ATERRADO ante la simple idea de que IU pueda meter mano en la administración. Recuerde que la obsesión sindical, trotskista, o lo que quiera, por la palabra empleo empleo empleo sin mirar productividad, modernización, coste o endeudamiento es una antítesis de lo que está haciendo el gobierno americano. Y por cierto, espero que le parezca nefasto, suicida o algún adjetivo de esos que ha utilizado, los 1000 millones de euros de eres, la cocaína y las lumis, y que un presidente, ante una evidencia, se niegue a una comisión de investigación.

    En fin, una decepción de sus palabras. Eso si, aunque usted igual no acepte ni le agraden lectores como yo, seguiré leyéndole, pues me gusta lo que hace y muchas veces lo que dice.

    Y releyéndome, parezco pepero, adjetivo que reciben aquellos de un partido al que no he votado nunca. Pero es que todo lo que he escrito, credo actual de mucho pepero (valga la redundancia), no carece de objetividad.

    Saludos cordiales.

  2. Totalmente de acuerdo contigo Rafael, además nos han mentido para conseguir el voto de los trabajadERES, a los que ahora asfixian con recortes y subidas de impuestos.

  3. Dijeron que no recortarían en sanidad ni educación y nos están recortando hasta las ganas de vivir.

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