En medio de una lluvia de noticias tristes y pesarosas, en medio del dolor de una sociedad abatida por los crueles designios de gente que no conoce la solidaridad, de pronto, súbitamente, nace una Estrella que trae consigo la esencia de la vida. Ha nacido Estrella, el segundo bebé seleccionado genéticamente, la niña que obrará el milagro de salvar a su hermano, afectado de una enfermedad hematológica incurable.
Ha sido en el Hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, en Andalucía, dónde si no. Las células buenas de la pequeña Estrella regenerarán la sangre de su hermanito Antonio, de 5 años. Y, de nuevo, la Ley de Reproducción Humana Asistida, en vigor desde 2006, habrá puesto de relieve, salvando vidas incipientes, que la sanidad pública es un logro social y un bien tan incuestionable que nadie nunca debería atreverse a truncar.
Esta es la clase de noticia bonita que siempre esperamos cuando la esperanza se debilita, cuando vemos horrorizados cómo atropellan y destrozan el estado del bienestar que tanto tiempo, esfuerzo y sacrificio costó a la gente de este país.
Estrella es un rayo de luz en un tiempo de oscuridades. Un toque de atención a quienes, sin más razones que las que les proporciona su dios dinerario, pretenden privatizar los bienes sociales para que unos pocos (los de siempre) se beneficien mientras la mayoría se empobrece cada vez más.
Leo con agrado que todos los Colegios de Médicos de España se revuelven airados contra la decisión de los gobernantes conservadores de hacer recortes económicos en hospitales y centros de salud. Lo que ha empezado en Cataluña con los señoritos de CiU va camino de extenderse por las Autonomías “azules”. Los médicos apuntan: “cuando ocurra algo por haber quitado camas o suprimido servicios, no seremos nosotros los responsables”.
Los sindicatos, lentos como dinosaurios, empiezan a convencerse de que la brutal subida de impuestos y los recortes excesivos asfixian a la clase obrera, y a casi toda la sociedad, y de que las reformas sólo se decretan para que las sufran los trabajadores, porque no se garantiza que baje el paro, sino que, por el contrario, se vaticina que la reforma traerá más desempleo. No hay consumo porque no hay inversión pública ni apertura de créditos. Se niegan a hacer la reforma financiera porque afecta a los dueños del dinero. Sólo hacen una concesión a la galería. Les bajan las retribuciones a los directivos de bancos intervenidos y sólo les dejan un sueldo anual (pobrecitos) de cien millones de las antiguas pesetas… financiadas con dinero de todos. Por cierto, el gobierno anterior pudo haber hecho, y no hizo, ese recorte. También hay que culparle.
Se habla de posible inconstitucionalidad de algunas de las agresivas medidas tomadas por el gobierno. Y lo de “agresivas” no lo digo yo. Lo dijo el señor De Guindos, ministro de Economía y ex directivo de la firma Lehman Brothers, una de las causantes de la debacle económica que azota al mundo.
No vale la pena seguir enumerando desgracias. Es mejor asirse a la buena noticia de que ha nacido una Estrella. Una Estrella andaluza que nos trae, quiera Dios, una luz de esperanza.