Me llega la noticia del fallecimiento en Madrid de Joaquin Rodríguez Guerrero, malagueño, hombre de Prensa, padre de una gran familia y primer director técnico de “El País”. La triste noticia la escribe el prolífico Juan Cruz, notario mayor de la historia del periódico emblema de Prisa. Joaquin Rodríguez y yo fuimos amigos y fuimos compañeros. Y su muerte me ha traído el recuerdo de un tiempo y de una amistad.
Fue un tiempo de nueva oportunidad para el diario “Sol de España”, tres ó cuatro años antes de que el dictador muriera de viejo en la cama. El periódico languidecía sin muchas perspectivas, tras gastar la munición de un importante y oneroso crédito de la Caja de Ronda en una rotativa experimental y en un edificio ostentoso e inadecuado. Entonces apareció el empresario malagueño Claudio Gallardo quien, de forma valiente y sorprendente, se hizo cargo de la presidencia. Trajo a un grupo gestor madrileño, que luego crecería y sería conocido como Recoletos, para que operara el milagro del relanzamiento. Y ahí, de la mano de Claudio Gallardo, llegaron hasta nosotros, primero, el joven madrileño Nicolás de Laurentis, como director, y luego Joaquín Rodríguez, un linotipista del diario “Sur” (dueño con su hermano de una imprenta), que vivió de lleno la operación promocional periodística más impactante y eficaz que jamás se haya llevado a cabo en una capital de provincias.
El prodigio tuvo lugar y fue merced a un nuevo diseño, a unos nuevos y descarados contenidos y a un aparato difusor sin precedentes que no dejó ni a un solo malagueño sin la noticia de que “Sol de España” estaba vivito y coleando y llamando a las cosas por su nombre y haciendo cuatro ediciones y cien mil ejemplares la mañana de la muerte de Franco.
Como regente de unos talleres que antes de su llegada ya habían dado el salto acrobático y sin red del plomo al off-set, Joaquin Rodríguez fue uno de los puntales del éxito que siguió a aquel despliegue de esfuerzos e imaginación en que consistió hacernos con el “mando” periodístico de la provincia. En mi condición de subdirector, por entonces, era con él con quien dirimía el enloquecido cierre de cada día. Nuestra “cantera” no debía ser muy mala y a ella acudieron algunos “grandes” para reforzarse. El primero fue ”El País”, que, ni corto ni perezoso, nos “quitó” a Joaquin Rodríguez, quien, a su vez, tiró de Juanito Casanova y casi nos dejan en pelotas en la organización del taller. A partir de ahí, Joaquin Rodríguez, que fue fichado como responsable técnico del nuevo diario madrileño, inició una aventura vital en la que creció profesionalmente en la misma medida que lo hizo su nueva empresa.
Nos encontrábamos de vez en cuando, casi siempre en Madrid, y yo veía en su cara la felicidad del éxito personal, viajero por el mundo y organizador del crecimiento espectacular de “su País”. Recordaba con cariño su paso por nuestro “Sol” que fue su trampolín a las alturas y me presentó a su yerno, el inolvidable periodista Ismael Fuente Lafuente, con quien, junto a De Laurentis y Mariano Crespo, creamos la revista turística internacional “Spain Now, cuya artística cabecera fue obra de uno de los hijos de Joaquín.
Hay gente, la buena gente, que deja huella de su paso por estos andurriales. El malagueño Joaquín Rodríguez Guerrero es uno de ellos. Mucha gente lo recordará mucho tiempo.
……
(Artículo publicado en “La Opinión de Málaga“, el día 24 de enero 2011)
Rafael, muchas gracias por emocionarme con este recuerdo de mi padre, con el que yo iba los sábados al “Sol” en aquel viejo R-8, muchas veces después de repartir paquetes de la imprenta en la gestoría de Claudio Gallardo.
Algún día deberías escribir la historia de “Sol de España”. La memoria es flaca. Un abrazo MAESTRO.
En ello estoy, Miguel Angel. Está en avanzado estado de gestación. Gracias por tu estímulo. Un abrazo fuerte.