Me gustaba Kiko Veneno por su originalidad, sus raras y pegadizas canciones, su extravagancia. Y lo he tarareado un sinfín de veces, regocijándome con su mercedes blanco y su “camaronesco” volando voy. Pero, de pronto, Kiko Veneno suelta por su boca unos disparates sin fundamento, cuestionando la españolidad de Ceuta y Melilla, y a partir de ahí, automáticamente, empieza a caerme mal.
No es que vaya a dejar de gustarme lo que siempre me gustó de él. Pero si alguna vez incurro en la tentación de entonarlo por bajini me acordaré en seguida de que se trata de un tío tonto que dice tonterías y entonces dejaré de entonarlo.
Mis paisanos ceutíes se han cabreado. Con razón. Es lo de siempre. Cada dos por tres sale un “progre” (tirando a lelo), que, sin documentarse lo más mínimo, lanza una soflama contra Ceuta y Melila (que, lo diremos un millón de veces, son españolas mucho antes de que Marruecos existiera como país) y sus palabras son recogidas por otros corifeos y se lia, innecesariamente, una polémica artificial y cansina. La consecuencia, en todos los casos, es nebulosa, por lo que nunca queda claro del todo que, por ejemplo Ceuta, es española por decisión de sus propios habitantes que prefirieron no ser portugueses. Hoy dia no es difícil acceder a todas las argumentaciones históricas, via Internet, en las que queda demostrada la incuestionable españolidad de las dos ciudades.
Personalmente estoy harto de rebatir, a lo largo de mi vida, estos dislates y meteduras de pata de artistas, políticos e “intelectuales” que, siempre de oído, tocan la tecla equivocada. Quizá piensan que cuestionar que las ciudades de Ceuta y Melilla son pura España les sitúa en el lado izquierdo y honesto de la política y que defender lo contrario es “facha” y de derechas, lo que demuestra la superficialidad de sus argumentos y el error inmenso que cometen. A mi no me gustan las defensas “heroicas”, militaristas y extremosas que hacen de Ceuta y de Melilla quienes se consideran quintaesencia del españolismo. No me gustan nada. No hacen ningún favor sus clamores bélicos. Pero menos aún me gustan las barbaridades de estos “progres” que, sin idea de lo que hablan y sin el más mínimo argumento, dañan el sentimiento de quienes nacimos en esas tierras y las adoramos y las adoraremos siempre.
Mi recomendación es que no se haga ni puto caso a estos lenguaraces. Ni a los otros.
Es normal que te molestes si te dicen feo por la calle, pero no se toman represalias por ello. Se supone que existe la Libertad de expresión, hasta para equivocarse. Y, aunque haya metido la pata, Kiko no insulta a nadie como aquí se hace con él. Es más, juraría que ni siquiera has escuchado el original, te has enterado de algo y a opinar o insultar, que es gratis.
Bueno…, surge el Robin de la Democracia (anónimo, por supuesto), repartiendo lecciones éticas, históricas, de libertad de expresión; lo último que se despacha en “progre” de salón (progre camuflado, claro, en el salón).
Pues te equivocas en tu aventurado dictamen y casi juramento. Antes de opinar, como hago siempre, me he documentado y he oído el audio de lo que dijo el personaje y he leído la reproducción completa y exacta de lo que manifestó (y tú también puedes oirlo y leerlo, íntegro, en el diario “El Pueblo de Ceuta” (http://www.elpueblodeceuta.es/201102125106.html) y por eso me permito expresar mi punto de vista, al contrario de lo que haces tú, lanzando misiles a la buena de dios desde los escondites de la red. ¿Recuerdas el refrán? “Piensa el… que todos son de su condición”.