Vuelva usted Mañana

El niño que trajo otra vida bajo el brazo

Esta es una auténtica y bella historia periodística de interés humano. Pero algunos obispos y otras gentes hipócritas la están convirtiendo en una tragedia. Ya conocen los hechos: la aplicación de los avances científicos ha hecho posible que el niño Andrés Mariscal, de siete años, se recupere totalmente de una enfermedad incurable –una anemia congénita severa-, gracias a un trasplante de células del cordón umbilical de su hermano Javier, de cinco meses, que fue concebido libre de esa enfermedad y con idéntica compatibilidad que él.

La historia es fácil de contar: el hermano pequeño, Javier, que vino al mundo en Sevilla el 12 de octubre de 2008, fue gestado tras un diagnóstico genético preimplantatorio. Los padres, legítimamente, se acogieron a la Ley de Reproducción Humana Asistida, promulgada en 2006. No se resignaban a que su hijo Andrés siguiera viviendo en condiciones tan precarias, cada vez más enfermo y cada vez más dependiente de una transfusión sanguínea, que debía soportar, como mínimo, cada quince días, durante el tiempo que pudiera vivir. Estamos hablando de una curación planificada desde hace cinco meses, limpia, legal, que ha proporcionado doble felicidad en una familia en la que sólo había dolor y desesperanza.

Este ha sido el primer caso de trasplante de tales características en el mundo. (Permítasenos un modesto paréntesis de orgullo porque Andalucía, la siempre denigrada Andalucía, sea pionera en tan espectacular avance científico.) Me emociona ver en las fotos de los periódicos los rostros plenos de satisfacción de personas humildes que parecen despertar de una pesadilla. El padre, pletórico, da la mano a su hijo mayor. La madre, rebosante de alegría y de orgullo, lleva en brazos al pequeño Javier. Para mí, Javier es el héroe que viene al mundo a devolver la ilusión, las ganas de vivir, a una familia, la suya, entristecida y desesperanzada por una fatídico e incurable mal. Estoy seguro de que lo van a querer como solo se quiere a los seres muy especiales. Este niño ha nacido con algo más que un pan debajo del brazo. Javier ha traído otra vida para regalársela a su hermano.

Y así ha sido cómo la historia ha tenido un final feliz. Pero…, ¿cómo no iba a haber peros cuando la Humanidad da un paso más hacia el progreso y hacia el bienestar? Ahí están los de siempre, enraizados en la piedra de la inmovilidad, protestando en nombre de no sé qué valores, alegando razones “morales” y “éticas”, porque son incapaces de comprender que, cuando Soledad Puertas y Andrés Mariscal decidieron tener otro hijo, que sería el sanador de su hermano, debieron poner en el empeño la mayor dosis de amor del mundo. Porque no quieren entender que el niño pequeño no es un mero instrumento medicinal –como se atreven a decir sin la menor consideración-, sino una nueva vida que nace feliz para hacer felices a otras vidas. Porque no aceptarán jamás que el ser humano sea libre y busque su felicidad, exento de sus sistemas paralizantes.

Me estoy refiriendo a esos sectores inmovilistas de la Iglesia católica, a esos obispos osados y fuera de la realidad, que anuncian una campaña furibunda y que no quieren que las Ciencias avancen, porque saben que progresar es salirse del rebaño, de los dogmas, de la intolerancia. Me refiero a esa otra gente de idéntico pensamiento reaccionario que usan palabras grandilocuentes, nada evangélicas por cierto, para intentar frenar los logros de la Medicina y el sacrosanto derecho a la libertad de decisión individual y que, aparentando defender el derecho a la vida lo que defienden sin pudor es la pena de muerte.

Al final, la Iglesia terminará pidiendo perdón, lo sé, por este y por otros daños innecesarios que hace a personas inocentes. Tal y como hizo con Galileo. Pero lo hará dentro de cuatrocientos ó quinientos años, más o menos el promedio de tiempo que necesita el Vaticano para adaptarse al ritmo del progreso humano.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

También estoy en facebooky en la Radio…Y en twitter
Últimos comentarios Estradas recientes
Daniel Caro | Blog de Rafael DE LOMA