Le voy a decir dos palabritas a este señor, o lo que sea, y me voy a quedar tan tranquilo. Porque, aunque me había hecho el propósito de ignorar tanta necedad continuada y contumaz, lo cierto es que uno se enerva cuando oye a gente estúpida, que se cree importante, decir gilipolleces contra Andalucía y contra los andaluces.
Lo primero que le digo a este señor, o lo que sea, es que aquí, como en el resto de la España autonómica, todo dios paga lo que le corresponda pagar. Lo segundo que le digo, porque lo veo venir, como hemos visto venir a otras lumbreras como él, es que cuando en Andalucía la gente no trabajaba, no era por vagancia, no era por no querer hincar el lomo, no era por echarse la siesta o por palmotear unas bulerías; era, simple y llanamente, ¡porque aquí no había trabajo!, y no había trabajo porque entre los caciques y las dictaduras habían secado todas nuestras fuentes…, que ya está bien de topicazos, infamias, desprecios y desconocimiento. Y esas, y no otras, fueron las razones por las cuales tuvieron los andaluces que salir fuera a buscarse el pan, a temperaturas bajo cero, y limpiar chimeneas y hacer los trabajos más sucios, para poder mandar a casa las divisas con las que Franco pagaba la factura del petróleo. Y por eso, millones de jóvenes de esta tierra ayudaron a reconstruir la Europa rota por la guerra, y por eso centenares de miles de andaluces robustecieron la musculatura industrial de Cataluña y repoblaron Barcelona hasta hacerla una gran capital.
Pero la historia inventada del folklorismo indolente se acabó en cuanto llegó la democracia, el menos malo de los sistemas conocidos. Andalucía dejó de sangrar mano de obra y ahora es tierra de promisión para gentes de territorios remotos. Quizá eso lo ignore ese señor, o lo que sea. Como ignorará también, porque es un ignorante aparte de un insultón, que cuando se dice que aquí “hay mucho arte” no nos estamos refiriendo a la bata de cola y al jipío sino a la nómina impresionante de genios universales de la pintura, la poesía, la literatura, la filosofía, la ciencia que brotan sin parar de una tierra fértil en talento. Pero, ¡qué coño va a saber este señor, o lo que sea, si ni siquiera parece haberse enterado de que entre el potencial humano que le suministramos a Cataluña en los tiempos del éxodo le incluimos a un pacífico cordobés para que ellos lo pusieran de presidente de la Generalitat!
Y ya está. Ni una palabra más para este señor… o lo que sea.
Por tipos con esta mentalidad es por lo que en ocasiones no me siento nada orgulloso de haber nacido en esa maravillosa comunidad autonoma, CATALUÑA, le pese a quien le pese COMUNIDAD AUTONOMA.
Fantastico articulo; espero de una vez por todas quede claro que el andaluz es el primer trabajador cuando sale de su tierra y de vago, nada de nada. Felicitaciones por ese articulo.
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Si me permites, querido Rafael, yo quiero decirle tres palabritas en vez de dos: pedazo de imbécil. Luego dicen que toda España les odia. Es mentira, por supuesto, pero algunos hacen un esfuerzo grande para que eso ocurra. Un abrazo. Gran artículo.
Yo soy uno de esos andaluces incultos que no tengo ni la más remota idea si ese hombre nació en la Trinidad, en el Perchel, en Los Baños del Carmen o en El Palo. Lo que sí sé es que es malagueño y no catalán, como algunos dicen.
Por cierto, ese hombre tiene nombre y apellidos, y es un genio.
Pablo Ruiz Picasso.
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