Nunca me gustó el palabro fotoperiodismo, pero he terminado aceptándolo, como tantas cosas que no me sonaban bien y que uno asume para no andar en guerra contra nadie. Prefiero decir periodismo gráfico, como hemos dicho toda la vida los periodistas, o periodismo a secas, que eso y no otra cosa es en realidad la foto hecha noticia.
Tengo un par de notas muy actuales para comentar hoy a propósito de la fotografía periodística. La primera se refiere a una exposición retrospectiva de fotografías del archivo histórico de “Sol de España” –mi querido periódico- que ha organizado el historiador malagueño Fernando Arcas en el Ateneo de Málaga.
Es buena la idea de rescatar de vez en cuando la memoria de un periódico cuya influencia social fue tan decisiva y destacada en un tiempo de cambios trascendentales, en la provincia malagueña y en toda España. No sé, en cambio, si la selección expuesta es la más acertada (por más que me consta que fue laboriosa), porque recuerdo que el fondo del diario lo constituían centenares de miles de fotos -archivadas mal que bien durante quince años-, divididas en dos grandes bloques: información general y deportes. De tan abundante material, me dijeron que se habían digitalizado por parte de la Obra Social de Unicaja sólo unas ocho mil imágenes –tampoco sé cuáles fueron los criterios selectivos entonces-, y de ellas, parece ser, se han elegido las que constituyen esta exposición.
Como viví intensamente la aventura “Sol de España” desde su génesis hasta su último suspiro, estoy en condiciones de asegurar que los archivos –expoliados y saqueados antes de que se trabajara en serio sobre ellos- darían para representar, con mucha verosimilitud, la vida social, política, cultural, deportiva, festiva, de Málaga y su provincia en los tres lustros clave para nuestra historia: los años de la Transición, desde 1967 hasta 1982.
Aplaudo la iniciativa y felicito a Fernando Arcas. Y también le animo a que profundice más en los fondos, si puede, porque el material, rico en información, es abundante y tremendamente periodístico. En cualquier caso, el trabajo ímprobo del equipo de historiadores merece que se vea la exposición. Ya saben: Ateneo de Málaga, Plaza de la Constitución, primeros dias de junio. No está todo lo que fue, ni mucho menos, pero sí fue casi todo lo que está.
La otra nota de actualidad sobre periodismo gráfico me la proporciona la aparición del libro “Fotoperiodistas de guerra españoles”, recopilado por Rafael Moreno y Alfonso Bauluz y prologado por Rosa Maria Calaf. En este trabajo se pone de relieve un hecho que apenas se tiene en cuenta cuando se habla de grandes fotos sobre conflictos bélicos. Y es que casi siempre atribuimos las grandes exclusivas, las más expresivas imágenes, a corresponsales extranjeros y casi nunca a fotógrafos españoles. Y, sin embargo, la realidad es, como demuestra este interesante libro, que en la nómina de los mejores figuran muchos compatriotas. Lo que ocurrió, según los autores de este trabajo, es que ciertamente no hubo enviados especiales españoles en las dos guerras mundiales del siglo pasado, pero sí en nuestra incivil guerra. Y en todas las demás guerras que siguen asolando al mundo.
No olvidemos que, entre la pléyade de grandes reporteros gráficos españoles, contamos nada más y nada menos que con un Premio Pulitzer, mi querido Javier Bauluz, hermano de Alfonso Bauluz, uno de los artífices de esta memoria de grandes imágenes recuperadas. Con Javier, que fue reconocido con el Pulitzer por su trabajo en la guerra de Ruanda, ya he comentado que tuve el placer de compartir experiencias en dos Seminarios “Reporteros de Guerra” dentro del programa “Ciudad del Periodismo” (años 2004 a 2008), de inolvidable recuerdo profesional.
Para quienes aman el periodismo gráfico y lo sienten como una de las formas más completas de representar y recrear la noticia, la aparición de este libro es la oportunidad de conocer un poco más a fondo esta dificil especialidad para la que se necesitan cualidades muy diversas, sentido estético de la vida y la muerte, don de la oportunidad y valentía a raudales.
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(Ilustración: niños jugando al fútbol tras un bombardeo. Foto Javier Cendón, del libro de Moreno y Bauluz “Fotoperiodistas de guerra españoles“)
Gracias por el amable comentario.
alfonso bauluz