Vuelva usted Mañana

Crímenes de guerra en tiempos de paz

La historia de los crímenes nazis me ha producido, desde siempre, un sabor indescriptible a terror injustificado, a incomprensible deshumanización, a falta de la más mínima piedad por el prójimo. Nunca he asimilado el odio del racismo, la visceralidad con la que se ha torturado, asesinado, a millones de seres inocentes, por el mero hecho de ser judíos, negros, gitanos o por manifestarse contrarios a una ideología totalitaria y extrema. La victoria de las democracias sobre la horrible ideología del nazismo fue, creo, una de las grandes noticias del siglo XX. No se dio la justicia que se tenía que haber dado. Sólo se juzgaron algunos casos. Quedaron vivas, latentes, algunas células corrosivas en territorio europeo, pero el triunfo se consiguió. Y las grandes víctimas, las familias judías, pudieron ser reconocidas, evocadas y recordadas con respeto y con dolor. Y les fue dada la posibilidad de respirar tranquilas y hasta de crear su propio estado…
Pero, a partir de ahí, es cuando los hechos se me hacen más incomprensibles porque contravienen a la propia Historia. Es a partir de entonces cuando los judíos, con la ayuda de los grandes lobbys americanos y europeos (y con sus propias fortunas), crean artificialmente un estado, se enrocan en él y empujan y desalojan a los dueños seculares de la llamada tierra santa. Y comienzan su persecución despiadada, aislándolos, bombardeándolos como si la historia hubiera dado la vuelta como un calcetín.
Lo que viene ocurriendo en Gaza, por poner el ejemplo más actual, es una sinrazón criminal. Noticia de hoy, 31 de mayo 2010: “Israel ataca a la flotilla de ayuda a Gaza y mata al menos a 10 activistas palestinos”. El ataque del ejército israelí no es contra unos barcos de guerra ni contra unos guerrilleros pertrechados de armas mortíferas ni contra unos terroristas. El ataque de los judíos es contra seis barcos de paz, con 650 personas a bordo, que transportaban ayuda humanitaria para Gaza. Por cierto, entre los integrantes del convoy, iban tres españoles, uno de ellos periodista, Manuel Tapial, que ha contado en su blog la desventura del ataque sufrido. Noticias posteriores hablaban de 16 muertos y treinta y tantos heridos…
El gobierno israelí se defiende. Cómo no. Acusa a las víctimas de atacar con “palos y cuchillos” a su poderosísimo ejército. Pero lo peor no es que las autoridades israelíes, insensibles al dolor palestino desde que se creó Israel, justifiquen siempre sus asesinatos. Lo peor es que ni Estados Unidos ni Europa los condenan de una vez, ni conminan al despiadado gobierno de Tel Aviv a actuar con humanidad y con decencia. Una pregunta sin respuesta, o con respuesta demasiado evidente: ¿por qué será?
Los palestinos, por su parte, son díscolos, rebeldes, porque les han usurpado y les siguen usurpando su tierra que es la tierra de sus antepasados. Ninguna potencia está con ellos, pero no porque les consideren culpables(eso sería el colmo), sino porque son pobres, absolutamente pobres, porque no tienen nada. Ni siquiera dinero.
¿Hablamos ya de un nuevo holocausto, intercambiando víctimas por verdugos, o seguiremos esperando más tiempos de genocidios y de represalias para aplicar el término?

Una respuesta to “Crímenes de guerra en tiempos de paz”

  1. Gudea de Lagash dice:

    ¡Encantada de que alguien me comprenda! porque hay veces en que me siento como de otro planeta…
    Hace años vi un documental de los muchisimos que se han hecho sobre el tema del holocausto judio, y me quedé con algo muy significativo… en él, alguien dijo que el pueblo hebreo no consentiria jamás que esa criminal barbarie fuera olvidada en el tiempo. Y así ha sido hasta ahora, cosa que me parece muy bien. Pero yo me pregunto, el por qué del olvido por ejemplo de la guerra del Vietnam, o de las continuas y terribles masacres entre las diferentes etnias destrozadas a golpe de pluma y papel en los despachos de los poderosos, sean del color que sean; o la del pueblo palestino. No voy a negar que en relación a esta eterna disputa, yo la recuerdo desde que era una niña, por estar escuchando a mi padre hablar sobre el tema: – ¡Una bomba de relojeria! en cualquier momento nos vamos todos al garete- comentaba… Y ese garete, gracias a Dios, por el momento no nos ha llegado, pero sí llegó mi desencanto y el “un poco darme igual quien tenga la razón“, porque esa guerra NO PARECE TENER FIN. Lo que sí tengo muy claro es que el pueblo hebreo tiene el poder, porque tiene dinero, y así es fácil conseguir que no te olviden a base de machaque tras machaque con documentales y películas, cosa que yo haría también si fuera judia, pero por favor ¡qué injusto es el mundo! El resto no tiene un duro y por lo tanto no pueden refrescarnos la memoria, con pelis y documemtales… ¡Qué guasa tiene la cosa! Una vez fueron los masacrados, y ahora ellos son los que masacran…¡Ay! Eloi…, Eloi…

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