Vuelva usted Mañana
Viendo actualmente:Esta España nuestra

El cafelito y el periódico

Voy a escribirle desde aquí una carta abierta al discreto, prudente, comedido, callado (los antónimos de lenguaraz que he encontrado) secretario de Estado de Administraciones Públicas y ex consejero de Hacienda de Esperanza Aguirre, esa señora que pretende disolver nuestro Estado de las Autonomías para viajar en el tiempo cuarenta años atrás. Ambos, no ellos solos sino en compañía de otros, están...

Nos jugamos la tristeza

El fútbol es un lenitivo para la maldita crisis que padecemos. La gente olvida momentáneamente los problemas en cuanto gana su equipo. La cosa funciona asi: cada aficionado suele tener dos, o a lo sumo tres equipos: el primero es el de su ciudad y/o uno de los dos grandes, Barça o Madrid. El otro, común a todos, es la Selección Nacional. El efecto narcótico de felicidad colectiva solo funciona cuando juega y...

Fin del silencio de los corderos

Cada cuatro años votamos para que alguien nos gobierne. Esa es la parte de democracia que corresponde a los ciudadanos, el momento cuatrienal en que los partidos hacen sus promesas para convencernos de que con ellos vamos a vivir mejor. En las últimas generales el panorama económico previo a la cita electoral era tremendo, pavoroso, aunque no tan crítico y espantoso como lo es hoy tras los lamentables...

Crónica sentimental de Andalucía

Tuve la suerte de nacer y criarme en un trocito de tierra andaluza enclavada al otro lado del Estrecho. Desde pequeño supe muy bien que ser ceutí era ser andaluz. En el habla, en las costumbres, en las tradiciones, en la ascendencia, en la proximidad, Ceuta es malagueña y gaditana, mediterránea y atlántica. Ceuta es sevillana y rumbosa, cordobesa y culta, jiennense altiva y granaina arabesca. Recuerdo bien, en...

La pregunta de John F. Kennedy

Solamente cambiando su estrategia de producción, grandes empresarios españoles como Amancio Ortega podrían ayudar a que mejorara la penosa situación social por la que atraviesa nuestro país. Bastaría con que dejaran de fabricar sus productos fuera de España, en Marruecos por ejemplo, donde se benefician de mano de obra barata, y retornaran al suelo patrio en el que tanta necesidad anida. A quienes no producen...

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Daniel Caro | Blog de Rafael DE LOMA