Vuelva usted Mañana

Big Brother nos vigila de cerca

En un arranque de progresismo y modernidad, deciden suprimir el inefable Libro de Familia y registrar a cada ciudadano con un número electrónico que habrá de portar desde la cuna hasta la muerte, de forma y manera que podrán inmiscuirse hasta el último recoveco en la intimidad de la vida, hacienda y milagros de cada ciudadano. Una cosa parecida al Big Brother (en inglés para que no se confunda con cochambre televisiva) que vaticinó en su novela “1984” el escritor británico George Orwell. No es que nos pueda parecer mal que se modernice el Estado, bastante obsoleto por cierto en algunos funcionamientos básicos. Es simplemente que, en esta tierra, o somos Don Juan o somos Juanillo; o rosa o amarillo. El ministro dice que esto es una revolución que eliminará trabas administrativas y favorecerá todo tipo de gestiones personales. No vamos a aprender nunca que la mejor revolución es la evolución. Pueblos enteros con problemas de comunicación por Internet, millones de españoles despreciando a los ordenadores, tribunales que no reconocen aún categoría de medios de comunicación a los digitales… y de pronto decretan meternos a todos en un chip y volvernos los más modernos del mundo.
Acuerdan que las páginas webs y los blogs puedan desaparecer de la red con la sentencia de un juez dictada en sólo cuatro días, como si eso fuera posible en un país que ostenta el record de casos judiciales con años y años de espera en los tribunales. Dilucidan así la disputa entre defensores de autorías y partidarios de libertad sin límites en la red. Como es lógico, la decisión no deja contento a nadie. Al contrario, todos cabreados.
No echan mano a Internet para universalizar sus normas, sino para tribalizarlas, para crear fronteras invisibles e insalvables y para controlar al personal.
Muy bien que quieran volatilizar el papeleo y aligerar los trámites para acabar con el celtibérico estigma administrativo del “Vuelva usted mañana” que arrastramos desde tiempo inmemorial. Pero no me creo que acaben con nuestro pecado secular encriptándonos de pronto en una burbuja virtual: ¿Cómo van a acabar de un plumazo cibernético con la pereza, la abulia, la despreocupación, la desidia, el desinterés y la lentitud burocráticas, virtudes tan hispanas y tan hondamente arraigadas en nuestra idiosincrasia? ¿Por qué no empezamos a modernizar el país desde la escuela? Aunque nos duela en el alma, el famosísimo artículo de Larra seguirá vigente durante mucho tiempo. En cambio, a no tardar, entraremos todos en el ojo orweliano del Big Brother.

Un comentario to “Big Brother nos vigila de cerca”

  1. Mariano Crespo dice:

    El “Gran Hermano” que lo vigila todo. El miedo de los sufridos ciudadanos es que toda esa inmensa información está en manos… ¿de quien? ¿Del estado para agilizar nuestros trámites? pues sí, seguramente valdrá para eso, pero el miedo de todos nosotros es ¿quién más va a poder ver esa información? y ahí está el dilema. Información es poder y el poder tiene muchas caras y no todas son buenas y loables.
    En fin que acabaremos siendo un número. Espero que no nos terminen llamando por él y podamos escuchar a un amigo diciendo ¿Qué pasa, 3.245.670, cómo te va la vida?

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