Willy es mejicano, trabaja en Panamá y tiene su corazón en España. Alterna las tres militancias, una para alimentar el espíritu de la tierra brava que lo vio nacer, otra para obtener, con brillantez y talento, el pan de los suyos de cada día y la tercera para proyectarse en el futuro a través de la sangre de su sangre, que es su hijo.
Periodista avezado, diseñador talentoso, en lo profesional es un explorador activo de las nuevas formas de expresión, actualmente director de Arte del diario “Panamá América”, uno de los grandes de América Central, y en lo personal, una especie de coordinador internacional de la amistad y el encuentro entre sus colegas del mundo. Gracias a Guillermo Gómez Hill (Willy para todos nosotros), pudimos reunir aquí, en las cuatro ediciones de la “Cumbre Mundial de Diseño en Prensa”, a los mejores creativos de la especialidad. A los número uno de América, Europa y Asia Pacífico. Qué lujazo. Qué de enseñanzas periodísticas expuestas de forma tan sencilla y brllante…
En el artístico mundo de la confección periodística (impreso y digital), que abarca a los mejores diseñadores, tipógrafos, infógrafos y fotógrafos de Prensa, hay nombres míticos y revolucionarios como los de Mario García o Peter Ong y nombres de prestigio mundial como los de Nuria Ducasi, Norberto Baruch, Marco Gatica, Antoni Casses, Javier Sicilia, Tomás Ondarra, Richard Embling, Jaume Serra, Ricardo Ferro, Mario Tascón, Roger Black, Pablo Juliá, Raúl Cancio, Marisa Flórez, Carlos Pérez de Rozas, Fernando Rubio, Ulises Culebro, y otros tantos que no ubico ahora en el recuerdo porque escribo de memoria, todos los cuales participaron en las cuatro ediciones de nuestra Cumbre Mundial, aqui en la Costa del Sol (Estepona, para ser más concretos) porque, entre otras acciones de organización, Willy Gómez Hill hizo un trabajo espectacular usando de su amistad y de su prestigio como diseñador internacional. Profesionales como Willy dieron valor y relevancia al programa “Ciudad del Periodismo”.
Uno de los méritos mayores que ha aportado Willy a nuestro proyecto ha sido el de su involucración total, el de su fe en lo que hacíamos. Otro fue la calidad de sus ponencias. Y el colofón de su participación, que ha quedado plasmado para siempre en la memoria del programa, fueron sus maravillosos carteles de casi todos los Cursos, algunos memorables por su grandiosa expresividad.
Así es como resalto aquí, en mi modesto pero muy libre bastión, a otro gran profesional, inmenso profesional, que, porque nos cruzamos en los caminos de la acción, se convirtió también en mi amigo.
Willy, mejicano y español, enamorado ocasional de Panamá, me dice que muchos colegas suyos de todo el mundo tienen ganas de repetir (porque las añoran) aquellas didácticas experiencias periodísticas, interesantes y de tanta proyección de “Ciudad del Periodismo”.
Así es que habrá que hacerles caso y pensar algo. Algunas universidades, algunas ciudades estarían encantadas de llevar a cabo programas tan eficaces y expansivos.
Por cierto, el segundo apellido de Guillermo es Hill, que en inglés es loma, por lo que casi puede decirse que Wily es mi primo americano.