A mi, al principio, no me gustaba. Pensaba que era un magnífico comentarista de baloncesto, no por cierto mi deporte favorito, pero no lo encajaba en el fútbol. Su novedosa forma de narrar, sus ocurrencias, sus jocosos comentarios con los ex futbolistas Kiko y Julio Salinas, compañeros de micro, rompían con las tradicionales maneras raciales de contar los enfrentamientos futbolísticos. No era mi tipo, la verdad, pero me lo tenía que tragar cada fin de semana en la Sexta. Y, sin embargo, poco a poco, frase a frase, risa a risa, fue imponiendo su radiante personalidad, me fue gustando su estilo cada vez más y terminó ganándome como adepto. Cuando me hice fan suyo sabía que iba a ser para siempre. Sólo él lograba convertir en una fiesta lo que otros se empeñan en mostrar como una guerra.
“¡Porque la vida puede ser maravillosa, Salinas!”, fue una de sus frases con más fortuna. La pronunciaba cada vez que se entusiasmaba con una bella jugada, rezumando auténtico vitalismo, algo que admiro en cualquier persona pero que valoro mucho más cuando el que lo posee sabe transmitirlo con fuerza desde un medio audiovisual. Y fue de los muy pocos y elegidos que incorporó nuevas y divertidas definiciones al fútbol actual: “Jugón”, el futbolista técnico, vistoso, creativo, con clase; “tiki taka”, el juego brillante, de combinaciones perfectas, de precisión, de pases medidos; “fútbol con fatatas”, la expresión feliz del disfrute ante un magnífico partido…
Hecho de una pasta muy especial, madre cubana, padre gallego, narrador de gestas del baloncesto español, surgido con esfuerzo desde el aprendizaje hasta la cumbre, pajarita elegante y cabeza afeitada, persona maravillosa, se nos ha ido, a la mejor edad de su vida, un periodista verdaderamente excepcional.
Me uno apesadumbrado al dolor de quienes lamentan su marcha. Centenares de comentarios escritos estos días sobre ti, admirado Andrés Montes, coinciden en que, en efecto, la vida puede ser maravillosa con personas como tú. Yo también lo afirmo.
Dicen que de lo que más sabía era de cine (de ahí los sobrenombres que ponía a los grandes del fútbol o del baloncesto: Xavi Humprhey Bogart, Raúl Tom Cruise, Pau Gasol ET), de jazz y de baloncesto, pero a mi me parece que su maestría radicaba en el amor que sentía por la vida, esa vida que le fue arrebatada quizá por un exceso de corazón.
Una pena…
Ciertamente se nos ha ido uno de los grandes. Lejos de ser el típico comentarista al uso, Andrés Montes reinventó, nos guste o no, las maneras, el vocabulario y el ritmo de narrar las retransmisiones deportivas.
Montes era inimitable, aunque todos teníamos sus vocablos ya insertados de una manera natural en nuestro vocabulario deportivo.
Como todos los grande, fue incomprendido y maltratado, por muchas personas que se encontraban incluso en su entierro, como directivos de La Sexta.
Ya no nos quedan personas que nos recuerden que “la vida puede ser maravillosa, Salinas”. Por eso en parte debemos de ser herederos de esa frase y cada día, al levantarnos, pensar que si, que la vida, a pesar de las putadas, de los hijos de tanta meretriz, y de quien critican palabras sin saber juntar letras, simplemente por el hecho de que estén donde están escritas: “la vida puede ser maravillosa, amigos”.
Tardará mucho tiempo en salir otro igual que el maestro Montes, ya quisieran algunos, y muchos narrar como narraba el basket, aunque en mi opinión en fútbol no era tan bueno, no quiero decir que no era bueno, pero en basket desde luego era el mejor de calle. DEP Andrés