Muchos compañeros proponen, convencidos, que TVE debería seguir el modelo de la BBC, pero eso es imposible. Tendríamos que ser ingleses y somos españoles. Así es que, como deseo de mejora en el equilibrio informativo, en la independencia, está bien, pero como objetivo alcanzable, insisto, es absolutamente imposible. Se podrá hacer bien, pero el ejemplo británico no vale para nosotros.
El eterno debate sobre la conveniencia de lo público o lo privado vuelve a la actualidad con la decisión gubernamental de suprimir la publicidad en Televisión Española, medida que terminará aplicándose igualmente en las cadenas autonómicas.
Bien, ¿no?, que podamos ver un informativo, un programa, algo de interés, sin tener que soportar interminables pausas publicitarias. Pero, resuelto –si es que se resuelva- este problema de la financiación, que no solo depende de los ingresos por anuncios, el siguiente tema es el de los contenidos. Y estas son mis preguntas:
¿Se trata sólo de optar entre lo público y lo privado o de elegir entre buena televisión y mala televisión?
¿Buena televisión son buenos informativos, sólo eso, o es también una programación de interés general, o es ambas cosas a la vez?
¿Podrá TVE programar lo que quiera? No parece lógico, porque haría competencia desleal.
¿Ayudará esta reestructuración a acabar con la programación basura? De antemano, la respuesta es no. Tenemos basureo para rato, en tanto siga gustando a la mayoría.
¿En qué va a repercutir esta decisión en las televisiones privadas, al margen de que aumenten la facturación? ¿Mejorarán sus contenidos, sus informativos, o sólo se harán más largas las pausas?
Antiguamente, con una sola televisión, había programas intragables, pero, de vez en cuando, “La Cabina”, “El Conde de Montecristo” o una buena obra teatral de “Estudio Uno”, ponía a veinte millones de espectadores delante del televisor y a ninguno de ellos se le olvidaba de por vida lo bueno que había visto. Hoy, atomizada la oferta de canales, es difícil encontrar algo que merezca la pena, en entretenimiento o en información, porque también hay controversia, no lo olvidemos, entre periodismo adulterado y buen periodismo, aunque yo creo que lo que realmente existe es una crisis de calidad.
Antes, la televisión era mala, pero sólo era una.